¿Son realmente rentables las energías renovables?

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Una de las dudas más generalizadas acerca de los métodos de energías sustentables es su rentabilidad. Al fin y al cabo, si son muy costosas y ofrecen pocos beneficios, nadie querrá usarlas en su totalidad. Los mitos alrededor de estos tipos de energía se han ido eliminando con el pasar de los años gracias al inmenso grado de eficiencia que han demostrado tener. Aunque aún existen muchas personas que dudan de la bonanza económica que estas alternativas proporcionan, ya hay muchos españoles disfrutando de la compensación de excedentes de autoconsumo originada por la energía sobrante generada por instalaciones fotovoltaicas aisladas.

Este es sólo el primer paso a lo que vendrá en el futuro. Se estima que la rentabilidad de las energías verdes es ahora mayor que la de los combustibles fósiles, pero está claro que hacer un cambio real a nivel global tomará bastante tiempo. Uno de los inconvenientes principales para medir la rentabilidad real de estos métodos es la relativamente alta inversión que se hace al principio. Pero contribuir al planeta, y a nuestro bolsillo, es algo que debe observarse en un espectro a largo plazo. Por eso, la rentabilidad de las energías sustentables crece cada día más.

Una carrera constante que beneficie a todo el mundo

 

El declive de los combustibles fósiles es inevitable. Esto no sucede solo por un tema ecológico, diversos grupos sociales se han encargado de crear conciencia sobre el daño profundo que estos hacen a nuestro planeta. La naturaleza no es inagotable, algún día la carencia del petróleo, gas o carbón puede pasarnos factura, y la realidad es que ese día va a llegar más temprano que tarde. Se estima que para el año 2050 el cambio climático sea irreversible, lo cual nos obliga a tomar cartas en el asunto de una vez por todas.

Y aquí nace la famosa rentabilidad: las energías renovables son tan necesarias que la única forma de implementarlas es hacer que estas sean rentables. El costo de producir energía solar y energía eólica ha disminuido de forma exponencial en los últimos años. La estandarización del sector es inminente, en parte gracias a los impulsos gubernamentales y sociales que han tenido lugar los últimos tiempos.

Un estudio de Bloomberg afirma que los costos de las instalaciones fotovoltaicas aisladas son ahora un 83% más bajos ahora de que lo eran hace un década. Si este nivel de rentabilidad sigue aumentando, el cambio surgirá de manera orgánica. Destruir un sistema energético que ha existido prácticamente desde el inicio de la revolución industrial es contraproducente. Por eso, lo mejor es reemplazar las piezas de motor cuidadosamente para evitar que la estructura colapse.

 

Este es el objetivo de los gobiernos, las multinacionales y la sociedad en general. El cambio no beneficia solo a un ente, trae cosas positivas para todos. La clave es mirar a este problema como algo que debe tratarse a largo plazo, pero que debemos empezar ahora mismo si queremos revertir todo el daño que hemos hecho. Dicho esto, lo único que podemos esperar es que la rentabilidad de estos métodos alternativos sigan creciendo hasta el punto que todos podamos tener acceso a ellos en cualquier parte de nuestro planeta.

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