Pisos de madera

La madera es un producto muy interesante para el suelo de nuestra casa debido a su resistencia y durabilidad. Debido a la gran variedad de maderas que existen y el hecho de que, aunque sea del mismo tipo, cada árbol es diferente, hace que los pisos de madera sean muy decorativos y exclusivos.

Tipos de suelos de madera

Pisos de madera natural

Están hechos de madera natural. Son piezas que se van ensamblando, si se raya, se puede pulir sin perder funcionalidad. Tienen forma de tabla, parquet o deck. Es importante que la superficie donde se instalen sea lisa para evitar humedad.

Pisos laminados

Los pisos laminados también son denominados flotantes. Son paneles hechos de fibra de madera prensada. Están hechos para el hogar debido a su alta resistencia. Poseen una lamina que imita el aspecto de la madera. Se colocan sobre una capa de polietileno.

Pisos de madera de ingeniería

Son fabricados mediante la unión de capas de madera maciza. Tienen una alta resistencia y durabilidad y son totalmente naturales, por esta razón aúnan las ventajas de los dos tipos anteriores. Es más dura que la madera por lo que es más resistente a la humedad o la temperatura.

Mantenimiento de los pisos de madera

Los pisos de madera natural requieren de un mayor mantenimiento que los de madera artificial.

Antes de pulir la madera de nuestro piso debemos abrir las ventanas para tener una buena ventilación. Además, despeja todo el suelo y quita los muebles, así el trabajo será más rápido y sencillo.

Limpia bien el suelo y quita el polvo y la suciedad. Esto es mejor hacerlo con una aspiradora ya que así eliminamos mejor el polvo, no lo movemos de sitio. Si lo barremos, la suciedad y el polvo pueden actuar como lija contra la madera.

Para abrillantar bien el suelo lo mejor es que primero lijemos y pulamos primero y luego apliquemos un barniz o cera de poliuretano que tenga resinas y catalizadores que sellen la madera y le devuelvan el brillo.

El lijado es importante ya que aumenta la capacidad de absorción de la madera. Sin embargo, si el suelo no ha perdido todo su brillo puedes aplicar sólo el barniz.

Si no quieres comprar productos químicos y prefieres soluciones caseras, una de las mejores opciones es el vinagre con agua. Esto sólo funciona si el suelo no ha perdido todo el barniz, ya que el vinagre mejora el aspecto del barniz, no de la madera en sí misma.

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