La energía que nos alimenta

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Junto con el pollo, la carne de cerdo representa uno de los alimentos básicos de aporte de proteína, básico para nuestra alimentación. La cría de de cerdo es clave en nuestra industria agroalimentaria y cuidar de estos animales en su fase de desarrollo es clave para el consumidor. Por eso el uso de aditivos es clave para reducir emisiones y fomentar el bienestar animal en el interior de las granjas.

El cerdo es nuestro futuro

En el sector ganadero español las expectativas en este momento de incertidumbre son muy positivas, puesto que el mercado chino va a demandar una enorme cantidad de carne de cerdo, de la que nuestro sector va a colocar todo lo que se produzca. Salvo algún subsector del porcino como el ibérico o el cochinillo, el resto de cerdo de capa blanca tiene una enorme salida en ventas.

El momento de mejorar

Es el momento de mejorar los procesos, hacer mas eficiente el consumo energético como la ventilación, calefacción y otros elementos de iluminación y motores. También es el momento de formar al personal, para que el cuidado y la sensibilidad en el trabajo repercuta en el trato y el bienestar animal.

Objetivo: cuidar el medio ambiente

El foco que se está poniendo en otros sectores, también en el porcino conlleva un cuidado en la gestión de aquellos subproductos como el purín que pueden originar alteraciones importantes en las emisiones de los gases que generan como el amoniaco, metano u oxido nitroso. Para ello se comienzan a tratar estos subproductos para conseguir minimizar el impacto medioambiental. Para ello, es muy importante sensibilizar a los productores para que vean no un castigo en la inserción de estos tratamientos, sino una oportunidad para poder mejorar en su imagen, evitando sanciones y sobre todo en ofrecer un producto con la marca medioambientalmente sostenible, que pronto llegara como exigencia de los consumidores.

Economía circular, una energía en movimiento

El concepto de economía circular representa cómo diferentes actividades agropecuarias forman una cadena haciéndose dependientes unas de otras y llegando a cerrar el círculo sin acabar en residuos o derroches de materias primas. Es absurdo tener que usar abonos minerales como fertilizantes cuando se dispone incluso de forma gratuita de abonos orgánicos como el purín. Pues en esta realidad se encuentra el sector ganadero, que no es capaz de poder cerrar el círculo para poder alimentar con los cereales que se abonan con el purín del ganado.

El destino de la energía verde

Si cuidamos de la huella de carbono de nuestra empresa, contratando con empresas de suministro eléctrico que generen esta energía con renovables (solar, eólica, etc…), deberíamos también seguir cuidando nuestros procesos con los que “fabricamos” los productos. Por ejemplo, permitiendo que se emitan gases de CO2 que contaminan, echaríamos a tierra todo el esfuerzo de contratación de energías verdes.

Por ejemplo, si se disponen de depósitos donde se almacenan los purines al aire libre, no se va a controlar las emisiones de amoniaco ni otros gases. Cubrir esas balsas pueden suponer una inversión de varios miles de euros, pero vamos a reducir mas de un 80% las emisiones.

Desde utilizar motores magnéticos para la reducción de consumo en usos variables de potencia, hasta la mejora de los sistemas de calefacción con bombas de calor representa un conjunto de acciones que finalmente ofrece un producto fabricado con energía verde y cuidando el medio ambiente.

El día en que esto se certifique con un sello, el consumidor decidirá con mas criterio entre otros productos que derrochan en energía, materias primas y no cuidan el medioambiente.

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