Gas, aire y viento

Hay mucha gente que utiliza, indistintamente, estas tres palabras. Sin embargo, pese a que tienen mucha relación, son términos que se refieren a cosas totalmente diferentes. Veamos qué es cada cosa.

¿Qué es el aire?

Es una mezcla homogénea de gases que conforma la atmósfera terrestre y que permanecen alrededor de la Tierra mediante la gravedad. Es básico para la vida humana y, en principio, invisible.

Es una mezcla de gases cuyas proporciones pueden variar de forma ligera. Lo más normal es un 79¡8% de nitrógeno, un 21% de oxígeno y algo de argón, dióxido de carbono y otros gases en menor medida.

También está formado por vapor de agua, que suele estar en torno al 1% en el mar y un 0,4% en la atmósfera.

Según la altitud, temperatura y composición del aire, la atmósfera se divide en cuatro capas: troposfera, estratosfera, mesosfera y termosfera.

El aire de la troposfera interviene en la respiración. En esta capa están las nubes y casi la totalidad del vapor y es donde se originan los fenómenos del clima.

En la estratosfera está la capa de ozono. El ozono es bueno cuando está en esta capa pero, en la capa de abajo es perjudicial ya que lo respiramos.

¿Qué es el gas?

Se llama gas a un estado de agregación de la materia que, bajo ciertas condiciones de temperatura y presión, mantiene sus moléculas interactuando débilmente, sin formar enlaces, adoptando la forma y volumen del recipiente en el que se encuentra. El gas tiende a expandirse por su alta energía cinética interna.

Las moléculas que los constituyen están casi libres por lo que pueden moverse por todo el espacio. Por todo esto, el gas no tiene forma definida. Y se pueden comprimir de forma sencilla.

En unas condiciones específicas los gases pueden ser elementos como el hidrógeno, compuestos como el CO2 o mezclas, como el aire.

¿Qué es el viento?

Es un flujo de gases a gran escala. En la atmósfera el viento es el movimiento del aire según la presión atmosférica.

En meteorología se dividen los vientos según la fuerza y dirección. Un incremento repentino de su velocidad se denomina ráfaga mientras que un viento con gran fuerza y poca duración, es una turbonada.

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