Dormir para los mayores: 10 consejos para dormir mejor

Dormir

Sabes que dormir para las personas mayores es un verdadero problema. De hecho, a medida que envejeces, el sueño cambia, tanto en calidad como en ritmo. Algunas familias para evitar este problema contratan a empleadas domesticas.

El reloj biológico se reajusta y generalmente dormimos menos horas con un aumento en el número de despertares, cambios de etapa y una disminución del sueño profundo lento a favor de un sueño más ligero.

Antes y también al despertar, es necesario tomar una siesta al mediodía. Además, existen enfermedades y trastornos más o menos graves que impiden descansar tranquilamente y sin interrupciones: dolores articulares, necesidad de ir al baño con frecuencia por la noche, dificultades respiratorias, tos, apnea del sueño, etc.

Para empeorar las cosas, la situación, las preocupaciones, Servicio doméstico AG te aporta valiosos consejos que ayudarán a volver a tener una buena calidad de sueño.

Evita tomar estimulantes después de las 4 de la tarde

Algunas bebidas como el café o el té contienen cafeína y teína, estimulantes que pueden impedirle dormir bien. En su lugar, prefiere un té de hierbas al final del día.

La soda y la vitamina C tampoco son recomendables porque ayudan a despertar por la noche.

Prohibir el alcohol y el tabaco por la noche puede estimular y retrasar el sueño.

Evita las cenas grandes

Por la noche, es bueno no sobrecargar la digestión con una comida pesada, pero también es importante no ir a la cama con hambre.

Fomente los carbohidratos lentos como la pasta, el arroz y los productos lácteos y evite los alimentos grasos.

Cena al menos 3 horas antes de ir a la cama

Espera al menos 3 horas después de la cena antes de ir a la cama, esto promueve una buena digestión y evita el intercambio del sueño postprandial con el sueño nocturno.

Adopta un ritmo regular

Ayudar al reloj biológico interno a encontrar un buen ritmo; Establece horas regulares de acostarse y levantarse y tratar de respetarlas en todo momento.

Crea un ambiente de calma

Mantén una temperatura de unos 18/20 grados en la habitación para ayudar a reducir la temperatura corporal y la somnolencia.

Duerme en la oscuridad para estimular la secreción de melatonina y considera cambiar la ropa de cama regularmente y ventilar la habitación diariamente.

Mantén un ritual para la hora de dormir

Crea tu propio ritual para seguir antes de ir a la cama: bebe un té de hierbas relajante, toma un baño caliente que ayude a la termorregulación, lee un libro.

Cuando aparezcan los primeros signos de fatiga como bostezos, párpados pesados, picazón en los ojos, estiramientos, no te resistas y ve directamente a la cama.

Evita los dispositivos electrónicos

No te duermas frente al televisor ni mantengas en la habitación dispositivos que emitan ondas electromagnéticas, ya que pueden retrasar el sueño y aumentar las alteraciones del mismo.

Sólo una siesta durante el día

Durante el día, limítate a una simple siesta de 20 minutos que te ayudará a relajarte, a liberar la tensión y a ser más eficiente durante el resto del día.

Ejercicio durante el día

El ejercicio físico, siempre que se haga regularmente, hace que el sueño sea más fácil y profundo. Evita hacer ejercicio dos o tres horas antes de acostarse, ya que puede interrumpir el sueño. Lo ideal sería hacerlo al final de la tarde o de la noche.

Exposición a la luz natural

Si es posible, exponte a la luz natural por la mañana, abra las persianas y deje entrar la luz exterior. Esto restablecerá la perfecta sincronización con el reloj biológico y así promoverá el sueño.

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