7 mitos sobre la calefacción por suelo radiante

Suelo radiante

Por una vez, los expertos del sector de la construcción están de acuerdo en algo: para mantener su hogar cálido durante los meses de invierno, no existe un método más cómodo y eficiente que la calefacción a través de suelo radiante. Aunque recibe elogios por su funcionamiento libre de ruidos, libre de polvo y bajo consumo, este sistema está implantado en menos del 5% de los hogares en España.

A continuación, exponemos algunos de los mitos que aún rodean el concepto de calefacción por suelo radiante:

MITO 1: La calefacción por suelo radiante es una tecnología novedosa.

suelo radiante romano

En realidad, estamos hablando de un sistema cuyos orígenes se remontan a la antigua Roma, donde el elemento de generación de energía térmica era un horno de leña. Para distribuir el calor, se hacían pasar los humos por un “falso suelo” elevado con pequeños pilares (40-60cm) formados por pilas de ladrillos.

De esta forma se conseguía aumentar la temperatura del suelo y las paredes transmitiendo el calor al aire interior mediante convección y radiación.

No ha sido si no siglos después cuando se ha experimentado un desarrollo continuo de este sistema, convirtiéndose gradualmente en la solución (una alternativa viable, si no) superior de calefacción doméstica.

MITO 2: Los sistemas radiantes no calientan la casa entera.

Eso solo es cierto en ciertos casos, sobre todo si el suelo radiante es eléctrico. Estos sistemas suelen ser suplementarios.

Sin embargo, si quieres calentar la casa entera, el sistema más efectivo y eficiente es el sistema radiante hidrónico (con red de tuberías por donde circula agua caliente).

El suelo radiante aprovecha un factor de la calefacción que la mayor parte de los sistemas no tiene presente. El aire caliente pesa menos que el aire frío, lo que provoca que generalmente en nuestros hogares, con aparatos de aire acondicionado que utilizan bomba de calor o bien equipos afines, se genere una inestabilidad en la temperatura de la habitación. La temperatura conveniente se queda en la parte superior, al paso que el suelo prosigue quedándose helado, provocando que subamos la temperatura de nuestros aparatos de calefacción.

Con un sistema de radiación, el calor sale del suelo y va subiendo hacia el techo hasta enfriarse y regresar a caer, volviéndose a calentar nuevamente por el suelo radiante. Esto causa que la temperatura a nuestros pies sea superior a la que nos llega a la cabeza, administrando mejor la sensación de confort percibida.

MITO 3: Como el calor sube, los sistemas radiantes están destinados a fallar.

suelo radiante romano

En realidad, el calor no sube. Es el aire caliente es el que sube. Es por eso que los sistemas de calefacción y aire acondicionado a presión a menudo son ineficaces. Cuando el aire caliente entra en una habitación, hay una comodidad momentánea. Pero luego, el aire cálido se eleva rápidamente hacia el techo, dejando aire fresco en su lugar. Las diferencias de temperatura son inevitables. En lugar de transmitir aire, los sistemas radiantes transmiten radiación térmica. En definitiva, la radiación térmica calienta el aire, pero primero calienta las entidades más frías que encuentra: el piso, los muebles y, sí, las personas de pie o sentadas en la sala de estar.

MITO 4: Los sistemas radiantes no son energéticamente eficientes.

Precisamente son los sistemas de calefacción y aire acondicionado a presión y no los radiantes los que son notoriamente ineficientes, en parte porque los conductos de aire tienen fugas, a menudo lo suficiente como para disminuir la eficiencia en más del 20 por ciento. Además, Cuando el aire caliente llega al espacio habitable, pronto sube al techo sin que le dé tiempo a sentirlo.

El sistema con suelo radiante minimiza esta pérdida de calor asociada a los sistemas de calefacción tradicional anteriormente mencionados, por consiguiente, se reduce el consumo de energía y aumenta el ahorro. Siendo este un aspecto importante, el ahorro en las facturas de consumo energético no es el más valorado por los propietarios que deciden instalar un sistema con suelo radiante sino la sensación de confort al distribuirse el calor de manera uniforme. Es un sistema libre de ruidos y suciedad que acumulan otros sistemas de emisión como los radiadores y aires acondicionados que pueden llegar a causar alergias.

MITO 5: Con un sistema radiante no tienes precisión en el control.

suelo radiante romano

Error. Los sistemas radiantes ofrecen un alto nivel de control porque están específicamente diseñados e instalados para ser gestionados por zonas. Mientras que, con un sistema tradicional, con un solo termostato se controla toda la casa, zonificar permite que puedas ajustar diferentes temperaturas para cada una de las habitaciones.

Los circuitos de tuberías del suelo radiante, parten y acaban en una caja de colectores. En esta caja se alojan los elementos de regulación y de control de caudal. Esos sistemas de regulación permiten el control individual de la temperatura de cada estancia.

De esta manera, no tienes que pagar por la calefacción de todas las habitaciones que no estés ocupando. Si la calefacción tradicional proporciona una configuración única, zonificar ofrece múltiples configuraciones para encajar con el confort y preferencias de toda la familia.

MITO 6: Cualquiera puede instalar un suelo radiante

suelo radiante romano

Aunque la instalación de un suelo radiante no es complicada, es una tarea que debe estar destinada a los profesionales del sector puesto que son las personas indicadas y - en la mayoría de los casos - formadas por los fabricantes de los sistemas. Gracias a su conocimiento y dedicación, podrás evitar problemas futuros y disfrutar al máximo del confort térmico en el hogar, con un consumo energético muy reducido.

MITO 7: El suelo radiante tarda muchísimo en calentar.

suelo radiante romano

Esto puede ser verdad en algunos casos, pero no todos los sistemas radiantes son iguales.

Es cierto que el suelo radiante nunca será tan rápido como los radiadores que emiten calor a temperaturas muy altas pero que se calienten en menos tiempo, no es ninguna ventaja con respecto al suelo radiante. Es más, un radiador al emitir a temperaturas tan altas consume más energía, el calor se concentra solo en un perímetro limitado a su alrededor e incluso puede llegar a ser un sistema de emisión peligroso para los más pequeños de la casa.

A diferencia de un radiador, el suelo radiante aparte de distribuir el calor de forma uniforme, no necesita alcanzar altas temperaturas para llegar a la temperatura de confort deseada y por lo tanto consume mucho menos. Y no solo eso, al mantener el calor por mucho más tiempo, la bomba de calor trabajará menos.

No todos los sistemas están diseñados y ejecutados de la misma manera. La eficiencia del sistema depende mucho de la empresa instaladora. Akiter Renovables es una empresa con experiencia demostrada en el diseño y ejecución de estos sistemas. Trabajan con los principales proveedores del sector energético y cuenta con un personal de ingenieros y técnicos multidisciplinares.

Actualizado el