Sistemas de calefacción eléctrica

adasd

Los sistemas de calefacción eléctrica suministran calor y mantienen nuestros hogares dentro de un rango de temperaturas agradables. Pero no todo el mundo tiene claro cuáles de ellos son más económicos, cómo usarlos y las alternativas según el tipo de uso que hagamos de la calefacción.

Un problema global

Vivimos en una sociedad de bienestar en la que queremos estar calentitos en invierno, frescos en verano, disponer de un montón de electrodomésticos y pagar poco dinero por la energía que consumimos.

A la mayoría, nos es indiferentes el coste ambiental de estos consumos energéticos. Un buen paso es la tendencia actual en favor de los sistemas individuales. Especialmente durante estos tiempos de crisis, cuando el gas baja de precio y la luz se encarece.

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la estructura del consumo energético de un hogar podría dividirse en estos apartados:

  • Calefacción: 47,0%
  • Agua caliente sanitaria: 18,9%
  • Cocina: 7,4%
  • Refrigeración: 0,8%
  • Iluminación: 4,1%
  • Electrodomésticos: 19,4%
  • Standby de los electrodomésticos: 2,3%

Como puedes ver, dedicamos a calefacción prácticamente la mitad de nuestro consumo energético.

Consumo por fuente de energía

Según el IDAE, de nuevo, la estructura del consumo total por fuente de energía en los hogares españoles es esta:

  • Electricidad: 35,1%
  • Gas Natural: 24,9%
  • Derivados del Petróleo: 22,1%
  • Energías Renovables: 17,7%
  • Carbón: 0,1 %

Como ves, de los sistemas de calefacción en los hogares, los más populares son los que “tiran” de energía eléctrica. Seguidos de los sistemas basados en el gas natural (25%) y otros derivados del petróleo como las calderas de gasoil (22,1%). Las fuentes de energía renovables como las placas solares, parece que empiezan a instalarse también en nuestros hogares.

Sistemas de calefacción eléctrica

Dentro de los sistemas de calefacción eléctrica, los más populares son los que conocemos y casi todos tenemos, como los emisores térmicos (son los radiadores de aceite) y también los emisores secos. Estos últimos utilizan placas eléctricas en vez de fluidos en su interior para calentar.

Los radiadores de aceite tienen la gran ventaja de que son excelentes para retener el calor. Esto hace que requiramos un menor aporte de energía para aumentar la temperatura en los espacios donde estén instalados.

Incluso después de que hayan dejado de extraer energía de la red, estos radiadores continuarán irradiando calor progresivamente un tiempo adicional por el poder calórico del aceite caliente. Gracias a esta propiedad, mantendremos la comodidad porque el líquido en el interior está diseñado para enfriarse muy lentamente.

Por su parte, los radiadores secos calientan bastante más rápido un espacio debido a que no tenemos que esperar casi nada para que se caliente su superficie. Pero en su contra juega que se enfrían más rápido que los de aceite. Esto nos facilita el control del calor exacto para nuestras instalaciones.

Otros sistemas de calefacción eléctrica

En este amplio mercado de la calefacción podemos también conseguir algunas otras interesantes y eficaces opciones eléctricas tales como:

Las bombas de calor

Una de sus mayores ventajas es el control de la humedad. Durante el verano, la bomba de calor deshumidificará el aire sin ningún problema.

Del mismo modo, la bomba de calor no seca el aire cuando va calentando. Probablemente no necesitaremos nunca usar algún humidificador durante el invierno. Cabe destacar también que son muy silenciosas.

Calentadores de cuarzo

Los calentadores de cuarzo se diferencian de otras estufas de infrarrojos en que son mucho más adecuados para la calefacción de espacios interiores. Y ello porque emiten temperaturas más altas con un alambre de resistencia adecuado dentro de su tubo de cuarzo.

En solo un minuto, un radiador de cuarzo calienta los objetos y las personas cercanas directamente, transfiriendo el calor en línea recta, no como los otros sistemas que calientan el aire circundante para elevar la temperatura de la habitación.

Como ventaja, estos aparatos tienen una duración relativamente larga de aproximadamente entre 45.000 y 65.000 horas, según la calidad de su resistencia. Otro enorme beneficio es que requieren de una potencia mínima para mantenerse funcionando apropiadamente.

Placas y suelos radiantes

Entre sus ventajas tenemos que son muy fáciles de instalar y sin conductos. No tienen registros ni ventilaciones permitiendo mucho más espacio en los suelos.

Además, no requieren mantenimiento, no emiten ruido y tampoco son alérgenos. Generan una excelente calidad de aire en interiores. Su mayor beneficio es la capacidad de distribuir uniformemente el calor por vía vertical pero también horizontal en habitaciones y suelos.

Estas placas vienen muy bien para la mayoría de las instalaciones de calefacción que no están revestidas de hormigón porque mejoran la conductividad del calor fuera de la tubería radiante y aumentan el área de la superficie del sistema para acelerar la transferencia de calor a las instalaciones.

La cerámica, la porcelana y la piedra natural son los mejores materiales para aplicar la calefacción radiante para suelos. Lideran aquí los suelos de baldosa que siempre tienden a sentirse más frías que otros tipos de pisos, por lo que la necesidad de calefacción radiante debajo es mucho mayor.

Actualizado el