Derecho concursal

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El derecho concursal es una rama del derecho mercantil que regula las posibles soluciones para la quiebra del deudor. En ocasiones, las condiciones económicas hacen imposible que las empresas o personas físicas que contraen distintos tipos de deuda puedan hacer frente a éstas. Si no se pagan las deudas, se entrará en un proceso de insolvencia y, de acuerdo al principio de responsabilidad patrimonial que se recoge en la legislación vigente, cuando un deudor no cumple con su obligación, el acreedor podrá dirigirse contra su patrimonio para dar satisfacción a la obligación que está incumpliendo, apoyándose para ello en un proceso judicial.

¿Cuándo y sobre qué bienes pueden los acreedores ejercer sus derechos?

El derecho concursal es la rama jurídica encargada de responder a esta pregunta, pues es el cuerpo normativo que ofrece diferentes soluciones a estas situaciones de insolvencia. La intención siempre será que deudor y acreedores encuentren un acuerdo que satisfaga los intereses de ambas partes y, si no se da el caso, que se establezca el mecanismo de liquidación ordenada de la compañía.

Con la Ley Concursal de 2003, se unificaron en un solo texto legal los aspectos civiles y mercantiles que afectan al deudor insolvente, que si bien desde el 1 de septiembre de 2020 la materia está regulada en el nuevo Texto Refundido de la Ley Concursal, no se han introducido nuevas reglas y se mantiene, además:

  • La esencia del concurso de acreedores como vía para la resolución del conflicto.
  • Que el ámbito de aplicación alcance a las relaciones entre sociedades mercantiles, empresarios individuales y sus acreedores.
  • Y las soluciones específicas para problemas de endeudamiento de particulares con la promulgación de la Ley de Segunda Oportunidad.

Las claves del derecho concursal

Estos mecanismos tienen como objetivo que el perjuicio al acreedor sea el mínimo, pero también que el deudor pueda reestructurar su situación económica y dar continuidad al negocio, ya que es la mejor garantía para que pueda afrontar sus deudas y no generar un perjuicio a los acreedores.

El espíritu rector del derecho concursal es, por tanto, fortalecer las relaciones mercantiles y garantizar la seguridad financiera dentro de un intercambio de bienes. Las normas buscan asegurar que los acreedores reciben el pago por los servicios prestados o bienes entregados y que los deudores disponen de un mecanismo ordenado y regulado para hacer frente a sus obligaciones, buscando la menor lesividad para ambas partes.

Con frecuencia, el patrimonio del deudor insolvente no cubre la totalidad de la deuda que ha acumulado frente a los diferentes acreedores y es probable que solo haga frente a algunos pagos, dejando a otros acreedores en situación de desventaja para cobrar el dinero debido. Para paliar estos desequilibrios, el derecho concursal regula el concurso de acreedores. Se trata de un proceso judicial que tiene como objetivo que el deudor insolvente y sus acreedores alcancen un acuerdo que permita al primero cumplir con sus obligaciones.

Cuando una empresa se encuentra en situación actual o inminente de insolvencia tiene el deber legal de solicitar la declaración de concurso de acreedores, siendo necesario para ello la intervención de abogado y procurador.

Declaración del concurso: ¿voluntaria o provocada?

El deudor puede hacerlo de manera voluntaria si se encuentra en situación de insolvencia presente o inminente, pero tiene la obligación de declarar el concurso en el plazo desde que conoce o debiera haber conocido su situación de insolvencia. Además del deudor, cualquiera de los acreedores está legitimado para iniciar un procedimiento concursal, salvo las excepciones expresadas en la Ley Concursal vigente.

Durante el procedimiento judicial del concurso, las facultades de administración y disposición del deudor sobre la empresa y su patrimonio quedan intervenidas. En tanto, la actividad profesional o empresarial no se interrumpe, aunque en función del caso, el juez puede determinar que se pare la actividad.

El procedimiento concursal tiene dos soluciones:

  • El convenio o acuerdo con los acreedores, que evita la liquidación y permite que la empresa continúe con su actividad.
  • La liquidación, que se realizará siguiendo un proceso ordenado de venta de los activos de una compañía para obtener liquidez con la que abonar el dinero debido a acreedores.

Especialización en derecho concursal

El procedimiento concursal requiere un gran conocimiento de las leyes mercantiles y civiles, pero también de las procesales. Por tanto, resulta esencial designar un profesional especializado en derecho concursal ante una situación de insolvencia.

En un entorno económico globalizado, la especialización en derecho mercantil o alguna de sus ramas, como el derecho concursal, puede ser el punto de partida para una sólida carrera profesional.

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