Las saunas de infrarrojos

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Las saunas de infrarrojos se han puesto de moda en los últimos años y son la última tendencia de "desintoxicación".

Pero esta tecnología aún es poco conocida por muchos usuarios, más acostumbrados a las saunas tradicionales que utilizan madera o electricidad para calentar el ambiente.

Las saunas de infrarrojos, sin embargo, no calientan el aire sino el cuerpo directamente, utilizando lámparas que emiten radiación electromagnética sobre la piel.

Esta tecnología, que puede despertar sospechas por su apariencia extraña o peligrosa, de hecho se ha utilizado durante mucho tiempo en las camas para mantener calientes a los recién nacidos.

Sauna de rayos infrarrojos

La tecnología se ha utilizado durante mucho tiempo en las camas para mantener calientes a los bebés.

El calor de los rayos infrarrojos penetra en el cuerpo a un nivel más profundo que el calor del ambiente; se estima que alcanza hasta unos 3,8 cm.

Y eso significa que los usuarios pueden sudar más a una temperatura ambiente más baja que las saunas tradicionales, y pueden resistir la sudoración por más tiempo.

Esta penetración más profunda de calor en el cuerpo puede llegar a los músculos y órganos internos.

Sin embargo, como describe el famoso Dr. Oz, en las saunas de infrarrojos no se siente este calor en los pulmones cuando se respira el aire como en las saunas secas tradicionales.

Alexandra Parnass, directora de belleza de la revista Haper's Bazaar, llamó "saunas de esteroides" infrarrojos porque la gente suda profusamente en menos tiempo y puede perder más peso en el agua que con otros tipos.

¿Qué hacen y qué no hacen?

En general, ir a la sauna es una buena forma de relajarse y eliminar las toxinas.

Además, algunos estudios sugieren que el aumento de la temperatura corporal en estos recintos puede tener efectos beneficiosos para la salud.

En 2015, una investigación de Finlandia sugirió que los hombres que iban al sauna dos o tres veces por semana tenían una probabilidad menor de muerte prematura que aquellos que solo lo hacían una vez a la semana.

Es decir, cuanto más usaban la sauna, menos probabilidades tenían de morir de un ataque cardíaco o un derrame cerebral.

Según un pequeño estudio, el uso de estas saunas puede ayudar a lidiar con el dolor crónico, como la fibromialgia.

En cuanto al infrarrojo, los fabricantes y distribuidores lo están promocionando citando beneficios adicionales para la salud.

Sin embargo, no ha habido muchos estudios científicos específicos sobre este o en comparación con otros tipos de saunas.

El Dr. Richard Beever, profesor de medicina familiar de la Universidad de British Columbia, Canadá, publicó en 2009 una revisión de toda la evidencia científica que ha existido hasta la fecha sobre el uso de este tipo de saunas para hacer frente a los riesgos de enfermedades cardiovasculares.

Según el profesor, varios expertos coinciden en que los saunas de infrarrojos pueden ayudar a las personas con riesgo coronario e insuficiencia cardíaca, por ejemplo, ayudando a normalizar o bajar la presión arterial.

Y otra investigación sugiere que el uso de estas saunas puede ayudar a lidiar con el dolor crónico, como la fibromialgia.

Por otro lado, varios estudios han confirmado que los saunas de infrarrojos no ayudan a reducir el colesterol y tampoco hubo evidencia sólida de que estos saunas fueran efectivos para combatir la obesidad o el síndrome de fatiga crónica.

Estos hallazgos contrastan con las falsas afirmaciones de algunas empresas sobre los supuestos beneficios de los saunas por infrarrojos, como que pueden ayudar a tratar o prevenir enfermedades como cáncer, diabetes, úlceras, herpes, asma o enfermedades como la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson.

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