Mudanza de Bajo Coste

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A todos y cada uno de nosotros nos encantaría poder mudarnos a una casa más grande, más bonita y más funcional. Y si es en Malibú con una piscina y un gran jardín, aún mejor. Y para ello, contratar una empresa de mudanzas que se encargue de todo el embalaje y el transporte y a una organizadora profesional que se encargue de la pre-mudanza y la organización de toda la casa tras la mudanza, mientras estamos en un hotel con pensión completa, con vistas a la playa.

¿Verdad?

Pero la realidad es muy distinta. La mayoría de las mudanzas se llevan a cabo con la ayuda de amigos y familiares. Terminamos agotados, discutiendo con todo el mundo, perdiendo días de trabajo y hasta la cordura.

Son muy pocas las situaciones en las que las mudanzas son repentinas. ¡Pero hasta en esas situaciones hay soluciones!

Las dos palabras clave son Planificación y Organización.

En cuanto decidamos que nos vamos a mudar, aunque aún no hemos encontrado el nuevo hogar, vamos empezando con las preparaciones previas.

Empezaremos con la pre-mudanza, que consiste en ir repasando todas nuestras pertenencias y descartando todos aquellos objetos que dejarán de ser parte de nuestras vidas, sea por que han cumplido su función, sea porque ya no nos gustan o tan sólo porque con el cambio de hogar buscamos un cambio de vida.

Muchas veces pensamos que ya decidiremos en la nueva casa que será lo que nos quedamos, pero la pre-mudanza es la mejor idea para evitar esfuerzos y recursos innecesarios. Ahorra tiempo, dinero y facilita todo el proceso.

El siguiente paso es buscar lo necesario para embalar. Lo más fácil sería comparar todo lo necesario, pero estamos hablando de una mudanza de bajo coste.

Iremos a buscar cajas de cartón a las tiendas cercanas. Tener en cuenta que sean de tamaños parecidos para facilitar apilarlos de manera segura y que no sean demasiado grandes, ya que el peso máximo de cada caja no debe superar los 20kg. Las mejores cajas son las que tienen en los supermercados de barrio, que sacan todos los días para tirar. Ir a hablar con los trabajadores y os guardaran encantados todos los días las cajas que van desembalando.

Después, una vuelta por los bares de la zona, pidiendo los periódicos y revistas antiguas.

Siempre es mejor tener de más material para poder embalar.

Y, por último, comprar cinta adhesiva, marcadores y bolsas grandes de basura.

Por mucho tiempo que parezca que podamos tener por delante, siempre es un buen momento para empezar a embalar las cajas para el futuro traslado.

Y repartimos todas las cosas en 3 categorías:

  1. Las imprescindibles
  2. Las necesarias
  3. Las de poco uso

En la primera categoría, de los imprescindibles, será lo que necesitamos para vivir en el día a día. Por ello, en esta categoría primero llenaremos una caja con lo imprescindible, que será lo primero que abriremos en la nueva casa: sábanas, toallas, vasos, platos, papel higiénico, etcétera.

En la misma categoría, se hará una maleta por cada miembro de la familia, como si fuera para un viaje corto, con lo más importante para la higiene personal, unos cambios de ropa, los documentos más importantes, cargadores de móviles y joyería o artículos de alto valor económico o sentimental.

En las otras dos categorías de los artículos de poco uso y de los necesarios, todas las cajas deben llevar un correcto etiquetado y marcado, que es muy sencillo:

•Escribir sobre cada caja cuál es el contenido o a qué habitación pertenece. También es muy útil usar un código de colores o de números. Por ejemplo, amarillo para el baño, rojo para la cocina, número 1 para los que deben ser abiertos primero, número 2 para los de poco uso, etcétera.

Cómo guardar algunos objetos:

Libros: en cajas pequeñas y manejables, o atadas con una cuerda. Tener en cuenta que pesan mucho.

Vasos y objetos de cristal: envueltos en papel periódico y metidos unos en otros, dentro de lo posible. Rellenar todos los espacios vacíos de las cajas con papel de periódico y no llenar demasiado las cajas. Siempre poner en las cajas: “Frágil”. Si tenemos papel burbuja, aún mejor. Otra manera de rellenar los espacios vacíos es con bolsas tipo zip-lock con aire y meterlas en las cajas.

Platos – envueltos en papel de periódico y guardados en vertical dentro de las cajas para poder equilibrar correctamente el peso.

Cuchillos – envolver el filo en papel periódico y asegurar con cinta adhesiva.

Los muebles – vacíos, cerrados y asegurados con cintas no adhesivas para no dañar las superficies. Los muebles serán siempre los primeros en entrar en la nueva casa.

Ropa en perchas – atar con una cuerda varias perchas en la parte de arriba y poner por encima una bolsa grande de basura. Con ello evitamos doblar tanta ropa y facilitamos la colocación en la nueva casa. La bolsa protegerá la ropa de ensuciarse.

Lo último en guardar serán los productos de limpieza, las herramientas y los alimentos que se queden en la nevera, aunque procuraremos tener la mínima cantidad y recordar que es imprescindible mantener la cadena de frio y que los alimentos congelados no se pueden volver a congelar.

Los días anteriores a la mudanza, limpiar la nueva casa, asegurar el alta de los suministros necesarios, enchufar la nevera y, si tenemos mascotas, adecuar un espacio tranquilo para ellas.

Ponerse de acuerdo con los que ayuden con la mudanza en respetar los códigos de colores si los usamos y que coloquen las cajas con las etiquetas visibles.

Hecho el traslado, con todo el cansancio que tendremos, no estar el mismo día abriendo todas las cajas, sino usar las maletas y la caja con los imprescindibles para pasar la primera noche. Pero no tardar más de 5 días en colocar todas nuestras pertenecías.

Cada familia tiene unas necesidades específicas, pero los consejos y los trucos que os he puesto más arriba se pueden usar en casi todas las ocasiones.

 

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