Características de un buen apartamento de temporada en Barcelona

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El alquiler de temporada en Barcelona sigue siendo algo desconocido para mucha gente, pese a sus características y ventajas, tanto para el inquilino como para el propietario.

Si necesitas alquilar una vivienda por un tiempo determinado, el alquiler de temporada es tu mejor opción. Veamos cuáles son las principales características de un buen alquiler de temporada.

El alquiler de temporada

En primer lugar, un buen alquiler de temporada debe tener un contrato específico para este tipo de alquileres. Este tipo de alquiler se considera de uso diferente al de vivienda. La diferencia es que en estos contratos las partes son libres de pactar las condiciones que estimen convenientes.

Lo importante de este tipo de alquileres no es tanto la duración sino la causa que lleve a contratar a las partes.

Para hacer un arrendamiento de temporada correctamente, lo más importante es que haya una causa real que justifique el régimen al que se someten, y que esta se manifieste expresamente en el contrato.

Una vez determinada la causa del contrato, y analizada la posibilidad o no de sujetar el contrato al régimen legal de los arrendamientos para uso distinto del de viviendo, podrán empezarse a negociar los términos y condiciones del contrato.

El elemento básico y fundamental es que el plazo de duración o temporada tenga una duración inferior a doce meses. Se permite que el plazo que se pacte sea no sólo para un determinado año natural sino para sucesivos años naturales.

En los contratos de temporada, la ley deja un amplio margen de maniobra para que establezcan las cláusulas que estimen pertinentes. En este sentido, una de sus principales características es que se rigen por lo acordado entre las partes en el contrato.

Además, también son los firmantes quienes pueden establecer las prórrogas, si se llegan a dar pero siempre en dichas prórrogas se firma un nuevo contrato cuya duración máxima será de un año.

En este tipo de alquileres, si el inquilino se va antes de finalizar el contrato, deberá pagar una indemnización al arrendador.

El propietario tiene una serie de razones para poder terminar con el arrendamiento sin tener que pagar nada:

  • El impago de la renta motivaría la conclusión del contrato.
  • Ocasionar graves daños al inmueble por parte del inquilino o realización de obras no permitidas.
  • Realizar actividades molestas para el resto de inquilinos o que son consideradas ilícitas, también supone la rescisión del contrato de temporada.
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