Arquitectura para personas con pérdida auditiva

Audición

La mayoría de gente sabe que la sordera no es solo congénita, sino que se puede desarrollar bien con la edad o bien debido a alguna enfermedad o accidente. Según datos de la OMS, una tercera parte de las personas mayores de 65 años padece pérdida de audición discapacitante. La pérdida de la audición es más una ‘diferencia’ que una ‘discapacidad’. Si bien las exigencias espaciales de personas con impedimentos auditivos no son tan marcadas como espacios para invidentes o para personas con movilidad reducida, la reducción de la capacidad auditiva sí conlleva una forma particular de experimentar el entorno.

Gracias al diseño y la arquitectura accesibles se puede mejorar la vida de las personas con pérdida auditiva.

¿Cómo contribuir a través del diseño?

Lo primero que se debe tener en cuenta son las diferencias que existen en el tipo de inmueble a diseñar, no es lo mismo diseñar una casa que un restaurante. Las relaciones, dimensiones y movimientos son distintos, y así también el volumen y función de los sonidos. Sin embargo, existen ciertas consideraciones generales a tomar en cuenta para diseñar espacios más confortables acústicamente.

Distribución del interior y visibilidad

Las personas con problemas de audición usan distintos métodos para comunicarse, incorporando lenguaje escrito, aparatos de asistencia, lenguaje de señas, u oral en algunos casos. De acuerdo a la ADA (Americans with Disabilities Act) simplemente un tercio de las palabras habladas pueden entenderse por lectura del habla (o lectura de labios). Es clave dar lugar a las condiciones espaciales para que la comunicación sea más efectiva. a través de esos diferentes métodos, los cuales implican otorgar siempre la posibilidad de que los interlocutores se enfrenten cómodamente sin necesidad de dejar de mirarse mientras hablan.

Considerar distribuciones amplias o circulares más que lineales para espacios de más de 4 personas facilita una comunicación más abierta donde todos los participantes se puedan ver entre sí.

Más allá de las dimensiones del lugar que se disponga, divisiones y mobiliario móvil pueden ayudar a organizar espacios de estas características. En términos de movilidad, es importante facilitar recorridos y favorecer acciones instintivas que permitan a dos personas seguir mirándose mientras caminan, recorriendo el espacio de forma segura. Rampas, aperturas automáticas, elementos gráficos de seguridad y señalética son igualmente útiles en este caso.

Brillo, luz y reflejos

La iluminación también es muy importante para asegurar el confort y la comunicación. Los colores que contrastan con las tonalidades de la piel ayudan a otras personas a percibir mejor expresiones faciales y movimientos de las manos.

Deberá haber suficiente iluminación para que se pueda ver de manera clara pero sin reflejos, así como continua para que no se den cambios bruscos en la atmósfera.

Las ventanas tienen que tener maneras de regular la iluminación del interior, de la misma manera que vidrios y espejos.

Espacios multisensoriales

Cuando se pierde algún sentido, lo normal es que el resto se agudizan. Colores, sombras e incluso vibraciones permiten a las personas con limitaciones auditivas a entender mejor y las alertan sobre su entorno.

El diseño multisensorial plantea el disfrute del espacio mediante los sentidos, demostrando que, cuando se abren a múltiples experiencias sensoriales, es posible satisfacer a un rango más amplio de usuarios. Hasta ahora, tácticas para el diseño multisensorial han sido más exploradas en exhibiciones de arte e instalaciones, para demostrar su llegada a un público más amplio, lo que las prepara para entrar al campo de la arquitectura.

Optimización acústica

Aunque no te lo creas, el ruido puede ser perjudicial para las personas con problemas de audición. Independiente del grado, las personas con este tipo de problemas perciben el sonido en maneras que pueden pueden distraerles mucho, sobre todo para individuos con dispositivos de asistencia.

La reverberación que causan las ondas de sonido y que se refleja en superficies duras puede ser distractora e incluso dolorosa para ellos. En interiores, mejorar la acústica de un espacio consiste en la reducción de la reverberación reconociendo el nivel de absorción de los materiales que lo componen, distribuyendo bien las fuentes de ruido o sonido como máquinas o parlantes, y considerando una gradiente de ruido ambiente de acuerdo al uso.

Materiales, objetos y nuevas tecnologías

Para conseguir un diseño inclusivo se debe pensar en el coste que tendrá el proyecto final. Se necesita equilibrar el uso de materiales absorbentes y reflectantes, para reducir la intensidad del sonido que viaja de un espacio a otro.

Además, también hay que tener en cuenta el efecto de los materiales en el uso cotidiano: evitar las superficies demasiado brillantes, materiales en pisos y mobiliario que suelen provocar ruido al contacto (como al mover los muebles) o propiciar revestimientos que transmitan vibraciones (como pisos de madera que reverberan al caminar).

También se puede pensar en usar señalizaciones visuales como alertas luminosas o digitales, comunicación escrita a través de pizarras o códigos de colores pueden servir como soluciones simples para la comunicación diaria. Existen también nuevas tecnologías que permiten traducir el sonido a imágenes y vibraciones para experiencias más complejas, o aplicaciones que reconocen el sonido ambiente (como la lavadora) o traducen alertas a colores.

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