Cómo funcionan las tarjetas prepago

Tarjeta

Las tarjetas prepago son las únicas tarjetas bancarias no asociadas a una cuenta de un banco. Por tanto, son las tarjetas más accesibles para cualquier usuario, incluso aquellos que tienen problemas financieros (ASNEF, RAI, etc.). O aquellos que ni siquiera disponen de una cuenta bancaria por no tener ingresos estables. Veamos cómo funcionan estos plásticos y sus pros y contras a través del ejemplo de la tarjeta prepago Correos, una de las más conocidas.

Definición de tarjeta prepago

Una tarjeta bancaria prepago o tarjeta monedero es una tarjeta no que tiene un saldo de dinero en euros, pero sin una cuenta bancaria asociada.

Al ser emitida por Visa o MasterCard, mientras disponga de saldo, el plástico se puede usar como cualquier otra tarjeta, en cualquier comercio o para hacer compras online.

La diferencia con el resto de tarjetas de los bancos es que solo se puede usar a débito, pero no a crédito.

El saldo de la tarjeta siempre se puede incrementar a través de un recarga de saldo desde una cuenta corriente o desde una tarjeta de banco.

Para quién están pensadas

Las tarjetas prepago son muy recomendables para personas sin una cuenta bancaria como:

  • Adolescentes a los que los padres quieren dar dinero para sus gastos de bolsillo.
  • Personas sin ingresos estables (por ejemplo, un joven que se va a estudiar unos meses) o porque los bancos no se fían de ella (de su capacidad para pagar).
  • Compradores online que desconfían de pagar por Internet una compra online, con su tarjeta del banco y prefieren meter los datos de una tarjeta con un saldo limitado.

Ventajas

Las principales ventajas de este tipo de tarjetas son:

  • No necesitas una cuenta corriente asociada. No necesitas tener un banco n demostrar ingresos ni tu solvencia a una entidad financiera.
  • Las pueden pedir sin problemas personas inscritas en ficheros de solvencia patrimonial (ficheros de morosos).
  • Permiten pagar en comercios de todo el mundo y tiendas online con su saldo.
  • Permiten sacar dinero de cajeros siempre que tengan saldo disponible. Y permiten limitar el importe máximo y el máximo de extracciones diarias para proteger al propietario.
  • Permite disponer de un IBAN de cuenta bancaria, pero sin ser/tener cuenta bancaria. Es decir, que puedes domiciliar en la tarjeta tu nómina, recibos, pagos… Y puedes realizar transferencias SEPA a otras cuentas con IBAN.
  • Son muy seguras ya que solo se pueden autorizar pagos con PIN. Son más seguras que el dinero, que no tiene “dueño” (si se pierde puede disponer de él quien lo encuentre).

Inconvenientes

Entre los inconvenientes de estas tarjetas destacan las comisiones que te aplican el emisor y la empresa comercializadora por usarla (también por no usarla). Estos ingresos se los reparten entre ambas empresas. Por ejemplo, en la prepago de Correos te cobran casi por todo, comenzando por su emisión:

  • Coste de emisión de 6 euros por tarjeta. También se aplica a la tarjeta adicional o al duplicado por pérdida o deterioro.
  • Coste de la retirada de dinero en efectivo en cajeros Eurozona: 1 € + 0,20% del importe retirado. En cajeros fuera de la eurozona el coste sube a 1,5 € + una comisión del 1,20%.
  • Coste de la recarga de la tarjeta prepago: en una oficina de Correos: 1,50€ y a través de la web o la App de la tarjeta: 2 €.
  • Comisiones por compras con la tarjeta fuera de la zona Euro o en moneda extranjera (dentro de la zona euro no hay comisiones): 2,70% sobre el importe cambiado.

Consejos

Las tarjetas bancarias, sean prepago, de débito, de crédito, de un comercio (Carrefour, El Corte Inglés, Alcampo, Cepsa, Repsol, etc.) son medios de pago seguros. Pero eso no quiere decir que no debamos usarlas con precaución doble.

Por un lado, debemos ser diligentes en su custodia y no tener el número PIN en la cartera o junto a la tarjeta. Si se nos perdiera o nos robaran la cartera, los “cacos” podrían acceder a tu saldo. Y si tu banco demostrara que no fuiste diligente con las claves secretas, podría no hacerse cargo del mal uso.

Y diligente en el sentido de no gastar más de lo que se tiene. Y si se usa la tarjeta de crédito no incurrir en las compras a crédito con pagos mensuales periódicos (revolving), ya que te suelen cobrar intereses por encima del 20%. Por ello, al estar limitado el uso de la prepago al saldo existente, son una buena herramienta para controlar tus compras.

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