Conocer el sistema eléctrico que dispone la vivienda

Para empezar, es importante saber qué tipo de instalación eléctrica hay en la casa, con el objetivo de, en el futuro, resolver los problemas que puedan surgir. En este sentido, podemos destacar dos tipos de equipos:

  • Instalación con sistema monofásico: se trata de un equipo que forma la distribución eléctrica a través de dos conductores: el primero llega desde la distribuidora local y, el segundo, es neutro.
  • Instalación con sistema trifásico: esta distribución eléctrica se compone de cuatro conductores, uno de ellos es neutro y los demás de fase.

Asimismo, se considera esencial tener conocimiento de las distintas composiciones que presentan los modelos eléctricos: el empalme, los tableros y los circuitos:

  • El medidor, también conocido como empalme, se ubica en un lugar visible y fácil de acceder para poder realizar la lectura, con el propósito de realizar los trabajos de mantenimiento.
  • Los circuitos dependen del tipo de sistema eléctrico y los requerimientos que se soliciten. Por esta razón, en el caso de que se detecte un problema en esta parte de la instalación, se recomienda ponerse en contacto con la compañía para que un experto acuda a la vivienda.
  • Por último, los tableros, disponen diferentes tipos: generales, auxiliares, de comando, de control o de distribución. Sería interesante saber cuál es el adecuado para prevenir averías.

Si se desconoce el problema, lo mejor que puedes hacer es no tocar

En efecto. Es mejor no tocar el sistema porque se podría empeorar la avería y, de manera inmediata, ponerse en contacto con un experto para solventar cuanto antes.

Desconecta la electricidad antes de operar

Antes de realizar cualquier tipo de reparación es importante que se desconecte la electricidad, puesto que podrían saltar los plomos o incrementar los niveles de riesgo. Sea un pequeño arreglo como de gran magnitud, se trata de una regla de oro que podría salvarnos la vida.

Realiza un mantenimiento básico de las instalaciones eléctricas

Cada cierto periodo de tiempo, es importante que revisen de manera general los sistemas. Limpia los componentes y accesorios, pero antes, realiza un rápido chequeo para comprobar que todos los cables están en su correcta posición. Es importante que la higiene se realice con medidas de seguridad, es decir, con guantes para prevenir cortocircuitos, y con un paño seco.

No hay que olvidar la limpieza del alumbrado

Este proceso conlleva la revisión de los interruptores y las bombillas: reemplazo de las roscas, los tubos fluorescentes y los casquillos. Recuerda desconectar el cuadro eléctrico antes de realizar cualquier limpieza o reposición de equipos.

Como consejo final, se recomienda que ante un cambio de alumbrado, apuesta por la tecnología LED, capaz de reducir los gastos de luz hasta en un 80%.