Las 7 clases de etiquetado energético


Existen 7 clases de etiquetado energético: A, B, C, D, E, F y G. Con este etiquetado se busca que al comprar electrodomésticos, aparatos de climatización o incluso coches, los consumidores tengan un poco en cuenta la eficiencia energética. Así, se promueve una compra más eficiente y contribuir a la mejora del medio ambiente. Además de las siete letras también existen tres clases energéticas adicionales: A+, A++ y A+++.

La escala supone como A la mejor calificación y G como la peor. Por ejemplo, la más eficiente que es la A, consume el 55% menos que cualquier electrodoméstico medio de las mismas características.

Dependiendo del producto que utilices, el número de clases energéticas varia. Un ejemplo práctico sería el etiquetado de un congelador. Además de la letra con la que se corresponda, tienes información sobre la capacidad útil del producto o incluso la potencia de secado y el nivel de decibelios que produce.

También es recomendable mantener un control y revisión de los electrodomésticos que componen tu residencia. Se supone que caducan tras los primeros 10 años de su utilización, pero es recomendable primero comprobar su estado y funcionamiento, por si se puede reparar en vez de comprar uno nuevo.

La etiqueta debe estar en un lugar visible y reconocible, para así comprobar la información necesaria antes del proceso de compra.

Es cierto que un electrodoméstico más eficiente energéticamente tendrá un coste económico más elevado a corto plazo que un electrodoméstico con un consumo de energía superior. Sin embargo, la compra de productos eficientes al fin y al cabo supondrán un ahorro energético y económico a largo plazo, ya que consumirás menos energía, ahorraras dinero y ayudarás al cuidado del planeta.

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