¿Por qué es importante mejorar la eficiencia energética tras la COVID-19?

Certificado

En la actualidad, gobiernos de todo el mundo buscan alternativas para lograr mejorar la eficiencia energética en los sistemas de consumo actuales, en un intento por disminuir las partículas nocivas que, sin duda, ponen en riesgo la salud de todos nosotros. De hecho, las agendas vienen marcadas por el objetivo 20-20-20 que consiste en reducir un 20 % el consumo de energía en las viviendas, reducir un 20 % las emisiones de dióxido de carbono (CO2) e incrementar el uso de las renovables en un 20 %. Adicionalmente, la necesidad de ahorrar tras la crisis de la COVID-19, impulsa la necesidad de instalar sistemas que garanticen el ahorro en el suministro eléctrico.

Los estudios de eficiencia, en última instancia, buscan la protección del medio ambiente con la fabricación de sistemas que necesitan una menor intensidad energética para hacer habitable la vivienda, educando al consumidor hacia el respeto y el cuidado del entorno.

La nueva normativa europea establece desde 2013 que todos los hogares de nueva construcción, en compra-venta o en alquiler deben contar obligatoriamente con el Certificado de Eficiencia Energética (CEE), un documento que evalúe el nivel de eficiencia del inmueble. Este certificado es elaborado por un técnico profesional en la materia y tiene la intención de mostrar a los futuros huéspedes el gasto aproximado de energía que tendrá que usarse en él para llegar al óptimo habitable.

Con estas medidas, se pretende que los inmuebles mejoren sus instalaciones y elementos estructurales con influencia sobre la eficiencia energética (aislantes, fachadas, ventanas, etc). En España, el parque residencial presenta una eficiencia energética por debajo de la media europea, principalmente, debido a su avanzada edad: de los 26 millones de hogares que hay construidos, el 57,6 % tienen una antigüedad de 30 años o más.

De hecho, según los datos de 2015, el 43 % de los certificados de energía que se expidieron ese año dieron como resultado la letra G, es decir, la peor nota dentro de la escala de evaluación y tan solo el 5 % consiguieron obtener una calificación superior a la D.

Cómo mejorar la eficiencia energética en el hogar

Es necesario mejorar los hábitos de consumo energético hacia un futuro más sostenible. Para ello uno de los instrumentos que mayor eficiencia energética puede proporcionar al hogar es el aislamiento, un sistema que protege los focos donde se producen fugas y pérdidas de energía en lugares como ventanas, puertas o paredes. De esta manera, durante las épocas de clima extremo, necesitaremos hacer un esfuerzo energético muy inferior. En cuanto a la iluminación, la instalación de sistemas LED para sustituir a las bombillas incandescentes permiten un ahorro mínimo del 60 % en la factura de la luz, ya que este tipo de tecnología aprovecha entre el 80 % y el 90 % de la energía que consume, convirtiendo la energía en luz y no en calor.

Otra de las alternativas importantes para garantizar la eficiencia energética corresponde a la necesidad de sistemas térmicos que aprovechen los recursos para obtener agua caliente sanitaria y calefacción. Las calderas de condensación de bajo consumo, además de rentabilizar al máximo el suministro, ofrecen una seguridad que otras fuentes convencionales no pueden prometer, como el gas butano o el propano.

Sin lugar a dudas, si hablamos de mejora de eficiencia energética, tenemos que hablar de innovación tecnológica, pero no debemos pasar por alto la necesidad de adoptar hábitos de consumo responsable, que pongan valor el esfuerzo que requiere la obtención de la energía que día a día consumimos en nuestros hogares. Hacia una economía más verde.

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