ESPAÑA HACIA LA EFICIENCIA ENERGÉTICA

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El desarrollo de la humanidad se sustenta en el consumo de energía. Con cada revolución industrial se han aumentado exponencialmente el consumo de esta y ha sido necesario encontrar nuevas fuentes y tecnologías que han permitido su desarrollo. Ahora, en el siglo XXI, necesitamos un nuevo cambio, un nuevo modelo energético que sea capaz de suministrar esta fuerza que demanda la nueva sociedad, una sociedad con nuevos retos de movilidad, global y tecnológica que además tiene que ser limpia.

Por primera vez en nuestra historia no solo necesitamos energía y abundante, sino que además, no podemos contaminar pues el planeta está al borde del colapso climático.

Por todo ello, la ciencia se ha puesto a trabajar en la solución a este nuevo reto y ha conseguido encontrar el camino. Esta energía ya era conocida, solo faltaba invertir en su desarrollo para hacerla viable económicamente y finalmente lo hemos logrado.

Ya forman parte de nuestro entorno cotidiano las energías renovables, también llamadas energías limpias, puesto que no perjudican al medio ambiente. En este momento nos encontramos con distintos tipos, como la eólica, la solar o la geotérmica entre otras. ¿En qué consisten estas energías? Se trata de aprovechar lo que la naturaleza nos da para extraer energía, de este modo la luz del sol se capta para generar energía solar, el aire para la eólica y el calor del interior de la Tierra para la geotérmica.

Algunas de estas energías son más difíciles de conseguir porque requieren de mayor complejidad técnica y porque suponen una gran inversión económica, pero tenemos la energía solar que es más sencilla de conseguir y tiene un coste económico menor.

En este sentido se ha trabajado mucho en los últimos 20 años y hoy nos encontramos módulos fotovoltaicos muy eficientes que consiguen aprovechar hasta el 20% de la energía recibida, con una vida útil de más de 30 años y en un espacio muy reducido.

Para ello, la energía solar ha mejorado su capacidad de producción exponencialmente consiguiendo que lo que hace 6 años suponía una producción energética de un kilovatio, ahora con la misma instalación pero con productos actuales (4 placas un inversor y una batería) está generando el doble de energía, 2 kilovatios, por la mitad de precio.

Otro problema con el que se han enfrentado estas energías ecológicas en nuestro país, son las leyes que regulaban las instalaciones de energías renovables.

El llamado “Impuesto al sol”, recogido en la ley 15/2012, de 27 diciembre, creo un fuerte rechazo de la sociedad a este tipo de energías por el coste económico que conllevaba, dicha ley, fue derogada gracias al Real Decreto 15/2018, de 5 de octubre, por la que se liberaliza la generación de energía. De esta manera, ya se puede proceder a la implantación de energías renovables de forma masiva por hogares y empresas, además de permitir el desarrollo económico del país (340.000 empleos esperan crear con estas tecnologías) a unos niveles anteriores a los del año 2006.

Además de la legislación española actual, los objetivos 20-20-20, a los que se comprometieron los Estados miembros de la Unión Europea, que consisten en reducir las emisiones de gases efecto invernadero un 20 %, el uso de las energías renovables un 20 % y reducir el consumo de energía mejorando la eficiencia un 20 %, se ha configurado el Fondo Europeo de Eficiencia Energética. Esto le ha supuesto a España un presupuesto actualmente de más 300 millones de euros para subvenciones en mejoras de eficiencia energética en las que se incluyen las energías renovables.

España se está preparando para un cambio energético eficiente y renovable y, hoy por hoy, tiene todos los elementos clave para esta transición ecológica que ya reclaman sus ciudadanos.

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