Energía solar fotovoltaica y electricidad

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La energía solar fotovoltaica es la capaz de transformar la luz directa del Sol, que es recogida por los paneles solares, en electricidad para el hogar. Se trata de una tecnología emergente que forma parte de un plan para frenar las emisiones contaminantes de Co2 del planeta y hacer frente así a la emergencia climática irreversible que sufre el medio ambiente por la sobreexplotación de recursos y combustibles como el gasoil, el petróleo o el gas butano.

En este sentido, las energías renovables, fuentes inagotables, gratuitas y procedentes de la naturaleza propia impulsan las autoridades desde principios de siglo una tendencia que pretende marcar el fin de una era para antes del 2050, que es reducir la contaminación a través de la propuestas de alternativas que puedan sustituir algunas de las redes y dispositivos.

Como estos proyectos cuentan con el auspicio del Gobierno en diferentes partes del mundo, e ofrecen bonificaciones y descuentos para promover la instalación de estos sistemas en las viviendas.

Funciones de la energía fotovoltaica

El efecto fotovoltaico es el encargado de incidir en la radiación solar a través de las placas para producir el potencial eléctrico suficiente para que los electrones salen de un lugar al otro y así, conseguir corriente eléctrica. Llegados a este punto, se pueden diferenciar tres tipos de paneles solares:

  • Las placas térmicas, son aquellas que se instalan en las viviendas que disponen de una recepción directa del Sol.
  • Los termodinámicos que, como su propio nombre india, funcionan pese a cualquier variación meteorológica.
  • Los paneles fotovoltaicos, actúan como generadores de energía para cubrir las necesidades básicas en el hogar.

La energía eléctrica que genera este último ejemplo, mediante las placas fotovoltaicas, se alimentan de recursos inagotables y contribuye al desarrollo sostenible, ya que apenas emiten gases contaminantes. Este sistema dispone de dos tipos de funcionalidad, pues su venta puede realizarse para conectarse a la red eléctrica o, por otro lado, se puede consumir en lugares alejados de las metrópolis y donde los suministros convencionales no llegan.

Esto provoca que se pueda ajustar a zonas rurales que se encuentran a las afueras de la ciudad, debido a que la electricidad es difícil de que llegue o su instalación supone un coste más elevado que de costumbre. Sería una pena desperdiciar un terrero que, por sus condiciones climatológicas, acoge muchas horas de Sol que se podrían aprovechar.

Ventajas de la energía fotovoltaica

Puede que de media, y si se compara con el gas natural u otro tipo de red eléctrica combustionada por petróleo o gasoil, pueda resultar más barato al inicio. No obstante, teniendo en cuenta que las autoridades facilitan su compra y, además, se consagran como la energía más limpia y ecológica, se debería analizar como una inversión que se amortizará con el tiempo, pues abarata los precios de los recibos de la electricidad.

La energía fotovoltaica, en este sentido, tiene una vida media superior a 30 años y provoca un ahorro energético de hasta el 70 % en el mejor de los casos en las facturas mensuales en la electricidad. Para este montaje no se pagan impuestos, según la normativa. Y, atendiendo a esta, ya se puede desde hace unos dos años compartir entre una comunidad de vecinos. De esta manera, se pueden compartir los gastos y el desembolso inicial tampoco supondrá un problema.

El sistema garantiza la independencia energética. Esto quiere decir se pueden mantener ambas redes: la eléctrica convencional y la fotovoltaica al mismo tiempo. Incluso se puede dar de baja el servicio habitual y volver a restablecerlo en el momento en el que quiera volver a depender de su servicio.

Para saber más sobre la electricidad, visita el siguiente enlace:

https://solar-energia.net/electricidad
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