Autoconsumo, energía cien por cien renovable

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El sistema de autoconsumo para la vivienda supone una apuesta para lograr la eficiencia energética en el consumo de luz y electricidad. Su filosofía se basa en el empleo de recursos renovables, como el Sol, el viento o el agua, para transformar todos los beneficios que ofrecen en suministro eléctrico. Se construye como una alternativa fuerte de presente y futuro para sustituir a los componentes como el propano o el butano, que emiten a la atmósfera partículas nocivas y provocan, en consecuencia, una nube de efecto invernadero contaminante para el Co2.

La crisis climática irreversible producida por la sobreexplotación del petróleo y el abuso de materiales tóxicos han llevado a los científicos en centrarse en los recursos naturales, que ofrecen a su vez ingredientes de manera gratuita y ininterrumpida, al ser inagotables; con el objetivo de reducir los gases que dañan tanto la salud de los seres que habitan en el planeta como para el propio ecosistema.

Pero… ¿qué es el autoconsumo?

Puede sonar redundante, pero el autoconsumo eléctrico se refiere a la práctica en la que el propio usuario o propietario de la vivienda se encarga de conseguir la producción de energía necesaria para la casa. Esto quiere decir que mediante sistemas de captación de recursos que no dependen de la red eléctrica convencional, los huéspedes se benefician de un consumo limpio y ecológico.

Sin duda alguna, el autoconsumo garantiza la autonomía a la red convencional de luz y gas, ya que el mayor cometido que presenta supone el de rentabilizar al máximo la energía: solo se paga por lo que se gasta, por lo que capta lo justo. Su composición, no obstante, garantiza que se puedan instalar más de una batería que sirven de almacenamiento de energía. De esta manera, garantizan el consumo eléctrico por la noche o en días en los que las condiciones climatológicas no favorecen su uso.

En este sentido, la independencia que presentan estos dispositivos permite que se pueda seguir teniendo la red eléctrica conectada a la casa, de manera que si en algún momento se toma la decisión de dejar de utilizar el autoconsumo, el usuario tenga tan solo que volver a dar alta el servicio para restablecerlo.

Como se trata de una energía y que produce un gasto justo para el cliente, asegura la eficiencia energética y el ahorro considerable en las facturas, que pueden disminuir la cuantía hasta el 60 %. En este sentido, proporcionamos una serie de sistemas que están emergiendo en el mercado y cada vez son más comunes en los hogares.

Es necesario que este modo de consumo, asimismo, se analice con perspectiva de futuro. Es decir, la energía fotovoltaica, por ejemplo, puede resultar un tanto cara comparado con la media en el momento de la compra. Sin embargo, a medio y largo plazo, el cliente experimenta un desembolso considerable en los recibos de luz mensuales. De este modo es como el usuario amortigua todo el dinero inicial que se ha gastado.

Las placas solares son el mayor ejemplo y el sistema fotovoltaico más conocido del mercado energético. Se tratan de unos paneles que se colocan en el exterior de las viviendas, ya sea en un patio como en las terrazas, para captar la radiación del Sol y transformarla en consumo. Se trata de un proceso rápido y seguro, pues como se instala fuera, no se precisa de espacio extra dentro de casa.

Entre sus ventajas más destacables, se encuentra la de que el 70 % de su composición depende de este recurso renovable, mientras que el 30 % de la funcionalidad de los paneles, de su conexión a la electricidad de la casa, por lo que el usuario tan solo pagaría por esa cantidad de consumo al mes.

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