Aire acondicionado ecológico

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Está claro que vivir sin aire acondicionado es algo muy complicado en zonas de nuestro país que alcanzan temperaturas muy altas en verano. Sin embargo, el gran consumo que conllevan los aparatos de aire acondicionado ha llevado al desarrollo de sistemas de menos consumo, como el aire acondicionado ecológico, el cual consume 90% menos de energía que los equipos tradicionales. Gracias a esta reducción del consumo, nos encontramos con sistemas mucho menos contaminantes, algo básico debido a la gran contaminación que asola a las grandes urbes de nuestro país. 

Aire acondicionado ecológico con energía solar

Aunque parezca imposible conseguir frío a través de una fuente de calor, lo cierto es que los sistemas de aire acondicionado ecológico son capaces de conseguirlo gracias a la técnica de refrigeración por absorción.

Esta técnica funciona gracias a la energía solar que se capta en los colectores solares térmicos que calienta el agua a gran temperatura (entre 80 y 150º C). Después, una máquina de absorción realiza un ciclo de compresión termoquímica mediante el que se consigue el agua fría necesaria para climatizar la vivienda. Y se usa para intercambiar calor entre dos fluidos, uno refrigerante y otro absorbente. Se suele usar agua como refrigerante y una sal (bromuro de litio) como absorbente.

De manera más concreta, el agua que se calienta gracias al sol cede dicho calor al absorbente. Dicho absorbente volverá a ceder, al agua que actúa como refrigerante, para regenerarse y volver a realizar su función. 

Bioclimatización: la mejor alternativa

La bioclimatización es un sistema natural de refrigeración por evaporación. Su funcionamiento es parecido a la brisa del mar: el aire caliente del exterior pasa a través de filtros que ceden humedad y refrescan el aire, filtrándolo y reduciendo su temperatura hasta 11ºC menos que en el exterior: el resultado es una brisa fría y refrescante, que renueva constantemente el aire del inmueble.

Las ventajas de este tipo de sistemas se centran en la salud, la economía y la ecología. Desde el punto de vista del confort y la salud, permiten climatizar un inmueble al generar una ventilación de aire fresco, nuevo y filtrado; eliminando olores, humos o polvo. Además, aportamos al ambiente el nivel de humedad adecuado para la salud de las personas. 

Por otro lado, el consumo de energía se reduce en un 80%, permitiendo incluso climatizar si las puertas y ventanas de un inmueble están abiertas. Este tipo de sistemas tiene un mejor rendimiento en zonas donde el clima sea seco o semiseco. 

Gracias a su manera de funcionar, estos sistemas consiguen que el aire que circula dentro de las estancias se renueve de manera constante, ya que se introduce aire exterior refrescado que debe salir por sobrepresión de nuevo al exterior.

Gracias a su menor consumo de energía, este tipo de sistemas contaminan menos y emiten una menor cantidad de dióxido de carbono al ambiente

Si bien es cierto que este tipo de sistemas de climatización suelen tener un coste superior a los sistemas convencionales, el poco consumo energético que requieren para llevar a cabo su función los convierte en una gran inversión que recuperaremos a corto plazo

 

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