ENERGÍA SOLAR FOTOVOLTAICA EN VIVIENDAS

Energía solar fotovoltaica

En los últimos meses estamos viviendo una gran subida en el precio del kWh, hasta el punto que este mes de abril se alcanzó el máximo histórico interanual. Pasó de los 9,98 céntimos el kWh a los 17,04 céntimos. Como consecuencia, el consumidor medio ha llegado a pagar un 46,4% más que el mismo mes del año 2020.

Aquí es donde entra la energía solar fotovoltaica para viviendas, con cada vez mayor peso en el marco europeo y español.

Sin embargo, Alemania produce más energía solar que España, Francia, Italia y Portugal juntas, a pesar de tener alrededor de 1625 horas de sol al año, a diferencia de España que sobrepasa las 2500 horas.

¿Por qué no se explota en mayor medida este recurso? Una de las posibles respuestas es la falta de información que tiene la población acerca de la energía solar. Por lo tanto, vamos a explicar cómo se compone y cómo funciona estos proyectos.

Panel fotovoltaico: en cualquier instalación de energía solar es totalmente necesario un generador que recibe el nombre de célula solar. Este generador se encarga de captar la luz del sol a través de las células fotovoltaicas de silicio y transformarla en electricidad en forma de corriente continua.

Estas células pueden ser de varios tipos:

  • De silicio cristalino (monocristalino o policristalino), siendo estas las que mayores rendimientos directos obtienen.
  • De silicio amorfo.

Optimizadores: se conectan a los paneles y su misión es la de controlarlos de forma individual cada y maximizar esta corriente continua. Por ejemplo, cuando alguna célula recibe sombra, este modificara el punto de funcionamiento para que el resto siga produciendo en su punto óptimo.

Inversores: son un elemento indispensable a la hora de poder tener acceso a la energía que producen las placas solares. Su misión es la de transformar la corriente continua que proviene de los generadores en corriente alterna que es la que se puede usar para cualquier elemento que necesite electricidad en la vivienda.

Además de esta función, se encarga de estabilizar las ondas eléctricas, evitando que nuestros electrodomésticos sufran. Por último, es un mecanismo de control, su cometido en este caso es el de hacer que todo funcione de forma estable y de avisar si algo no funciona correctamente, es decir, es un mecanismo de monitorización a distancia de la instalación fotovoltaica.

Acumuladores: es una de las opciones a la hora de aprovechar la electricidad obtenida. Mediante un sistema de baterías, son capaces de almacenar energía durante un determinado número de días y utilizarla cuando sea preciso o no haya suficiente luz para autoabastecerse, consiguiendo así la desconexión de la red eléctrica.

Cableado eléctrico: se encarga de conectar desde el inicio al final de la instalación. Según el tipo de instalación, el sistema de cableado varía. Será mucho mayor las conexiones necesarias en una instalación conectada a la red que en una conectada a acumuladores.

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