Derecho a reparar. ¿Son suficientes las medidas que se están tomando?

“La tierra no puede esperar, nosotros tampoco”.

“La tierra es nuestra prioridad”.

“Productos que hacen más y gastan menos energía”.

Son frases que hoy en día se utilizan por algunas empresas del sector tecnológico para mostrar su preocupación y concienciación por el impacto que pueden ocasionar con sus productos en el medio ambiente. Es una preocupación lógica ya que el mundo está inmerso en una lucha global contra el cambio climático, con el objetivo de reducir el impacto ambiental relacionado con los procesos de fabricación y los residuos generados.

Es curioso que esta preocupación de las marcas por el medio ambiente se plasme sólo en aspectos como por ejemplo dejar de incluir adaptadores de carga, auriculares, entre otros componentes… Cuando hay un aspecto de base muy importante que no tienen en cuenta o, mejor dicho, quizá no quieren tener en cuenta: la limitación y la falta de acceso a la reparación de sus dispositivos.

Esta limitación impide que los talleres de reparación independientes puedan llevar a cabo algunas reparaciones, ya que los fabricantes restringen la distribución de piezas, manuales, diagnósticos y otras herramientas, lo que contribuye a que se incremente el coste y el tiempo de las reparaciones.

El bloqueo al acceso a algunos recambios impide muchas reparaciones que contribuirían a alargar la vida útil de los dispositivos y ayudarían a impulsar modelos de negocio que se basarían en la economía circular y sostenible.

Por un lado, como se ha comentado anteriormente, es contradictorio que las marcas vendan una imagen de preocupación por el medio ambiente, mientras que por otro lado se encarguen de evitar el acceso a reparaciones que ayudarían a alargar la vida útil de los dispositivos. Según un estudio publicado por el Comité Económico y Social Europeo en septiembre de 2019, alargar la vida útil de los productos tecnológicos 1 año, podría ayudar a reducir las emisiones de CO2 de la próxima década un 29%. Alargando su uso 2 años, esta reducción sería del 43%.

El derecho a reparar o right to repair es un concepto que se ha ido volatilizando debido a la inmediatez del consumo actual. Mientras que para nuestros padres y abuelos era el pan de cada día utilizar un dispositivo durante muchos años, alargando su vida útil con reparaciones, para nosotros es poco frecuente acudir a talleres de reparación, conformándonos con adquirir un nuevo dispositivo “ya que nos sale más a cuenta” o es lo que las marcas han conseguido que pensemos.

¿Qué se está haciendo al respecto?

Es por todo esto que desde BCNmóviles dedicamos todos nuestros esfuerzos a realizar reparaciones de alta calidad y reacondicionamientos de dispositivos, defendiendo así el derecho a reparar, ya que consideramos que es fundamental para contribuir a la ampliación de la vida útil de los dispositivos y así combatir la denominada “obsolescencia programada”.

En la línea de esta lucha, en noviembre del 2020 se votó en el Parlamento Europeo y el 1 de marzo de 2021 entró en vigor en la Unión Europea una nueva normativa del derecho a la reparación. Ésta obliga a las empresas productoras de electrodomésticos a garantizar la reparación de sus aparatos hasta diez años después de su venta. También se obliga a fabricar electrodomésticos con más durabilidad y energéticamente eficientes, así como disponer de componentes al menos durante los siguientes siete o diez años. Estos aparatos tendrán que venderse junto a manuales de reparación y estar fabricados de tal forma que se puedan desmontar con herramientas convencionales. La aplicación de esta nueva normativa se puede tomar como un primer paso para que en un futuro (esperemos que no muy lejano) este derecho a la reparación se aplique también a los teléfonos móviles, ordenadores portátiles y otros pequeños dispositivos electrónicos. Respecto a estos últimos lo único que se contempla en el Plan de Acción de la Economía Circular son los siguientes puntos:

  • Se obliga a los fabricantes a reducir el consumo de energía de los dispositivos en la fase de diseño y a hacerlos más duraderos, como también facilitar su desmontaje para potenciar el reciclaje.
  • Se establece un sistema que permita a los consumidores revender sus dispositivos, para promover la reutilización.
  • Demanda de un sistema de carga común, algo que lleva años en debate entre los fabricantes.

La solución por lo tanto está en manos de los gobiernos y de legislar a favor de la economía circular, dejando de lado el modelo clásico de economía lineal de producir, usar y tirar.

Finalmente, hay algo que debemos tener en cuenta y reflexionar: en el momento en el que adquirimos un producto, automáticamente somos los propietarios de éste y lo podemos usar de la forma que deseemos. Es por eso, que deberíamos tener el derecho de decidir a donde queremos llevarlo en caso de tener algún percance con nuestro dispositivo. Y es que existen talleres con técnicos perfectamente capacitados para realizar estas tareas de reparación y alargar la vida útil de los dispositivos, contribuyendo así con la reutilización de estos y la disminución de residuos que impacten de forma negativa al medio ambiente.

¡Os dejamos una muestra de las reparaciones que realizamos en el canal de YouTube de BCNmóviles!

Actualizado el