Dejar de acumular

Acumular

Desde que el ser humano empezó a establecerse en un sitio, a construir una casa y a formar su hogar, también empezó a acumular cosas que podían ser de su utilidad.

Con el paso del tiempo, con la gran ayuda del marketing, no sólo acumulamos lo que nos hace falta, sino muchos objetos que a veces ni sabemos para qué son.

¿Cómo llegamos a acumular?

1. Comprando. La mayoría de los objetos que llegan a nuestras casas, son a través de compras. Sean por necesidad, porque estaba rebajado, porque nos convencieron o porque nos apetecía. También pueden existir casos de compras compulsivas, que llegan a ser un trastorno y se da cuando se usan las compras para calmar una ansiedad o una situación de tensión ocasionada por algún factor externo o interno.

2. De regalos. Muchos de nuestros enseres son regalos de familiares o amigos que se quedan en casa, pero no porque nos gustan esos objetos, sino por el cariño que les tenemos a las personas que nos hicieron el regalo.

3. Herencias. De hermanos mayores, de abuelos, de padres. Sea ropa, vajilla o cualquier objeto que nos dejaron para que lo sigamos usando.

4. Préstamos. Un libro, un aparato de cocina, un frasco o un tupper. Siempre hay algo que deambula por nuestras casas y parecen nunca encontrar el camino de vuelta.

5. Por si acaso.

¿Por qué acumulamos?

Las razones por las que acumulamos objetos son varias, muy personales y muy respetables.

Algunos por placer, como los coleccionistas. Otros por miedo a no volver a encontrar el mismo objeto. Otros por apego. Algunos por presumir y otros por que han pasado por tiempos muy difíciles. Algunos por falta de organización y sin saber que ya lo tenían en casa lo han vuelto a comprar y otros por prevención, pensando que habrá alguna pandemia.

En los casos de Síndrome de Diógenes, son casos muy especiales, relacionados con enfermedades psiquiátricas, en la mayoría de los casos desencadenadas por la pérdida de un ser muy querido.

Cualquiera que sea la razón, la solución para dejar de acumular es trabajando con la razón principal que nos llevó a reunir esos objetos. Y, lo más importante, es que la persona en causa quiera dejar de ser acumuladora. Y estar dispuesta a hacerlo, ya que implica un esfuerzo y una implicación a largo plazo.

¿Cómo dejar de acumular?

Los pasos para dejar de acumular son muy sencillos, pero pasan por un cambio personal interior muy poderoso, con muchas emociones.

La respuesta es el orden y la organización. Todo lo que tenemos debe pasar por los siguientes pasos:

  • Tomar conciencia de su existencia.
  • Decidir si se queda o se va.
  • Organizar todo lo que queda de la manera más práctica y útil para todos los utilizadores del mismo espacio.

Ejemplo:

En el baño principal de una casa con 5 miembros y una señora que se encarga de la limpieza 2 veces a la semana, no hay sitio en la encimera, siempre hay ropa y toallas en el suelo y hay más de 10 cepillos de dientes. La mamá nunca encuentra su maquillaje y el papá no sabe cual cable es el de su máquina de afeitar. Hay más de 50 rollos de papel higiénico y 10 cajas de bastoncillos para los oídos.

Solución:

  1. Sacar todo del baño. Todo. Repartir todo en el suelo, ordenar por categorías. Verlo todo junto, a la vez, nos ayuda a tomar conciencia de lo que tenemos y donde puede estar el problema.
  2. Decidir cuales cepillos de dientes se quedan. Si hay 5 personas, no pueden haber más de 5 cepillos. Guardar sólo 1 o 2 cajas de bastoncillos y no seguir comprando hasta que se acabe la anterior. Aunque se usen para limpiar las ranuras de las ventanas, para manualidades u otras cosas, 10 cajas se usarían en más de 3 meses y seguro que en ese tiempo iríamos a comprar. No comprar tanto papel higiénico. Organizar la compra de la semana de tal manera a que cada semana se compre lo necesario. Nuestra casa debe ser un espacio para vivir, no uno para almacenar.
  3. Ordenar y organizar el espacio por categorías y por personas que lo usan, de tal manera que cuando venga la señora de la limpieza, sepa dónde debe poner ese cable que encuentra o que los niños puedan devolver a su sitio sus accesorios. Se usan contenedores y etiquetas. No debemos ir a buscar lo más caro, sino lo más útil. Pueden ser también cajas de plástico de los bombones.

Por mucho que nos guste guardar algo, el espacio es finito. Y, si vamos a un extremo, si vamos a acumular por si algún día nos hace falta, porque no guardamos también un ataúd, ya que seguramente lo usaremos. ¿Verdad que sería absurdo?

Actualizado el