Alumbrado LED

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La iluminación LED se ha convertido en la alternativa más sostenible para el futuro del planeta que sustituye a las actuales bombillas incandescentes y cuyo objetivo consiste en garantizar la eficiencia energética del hogar, a través de fomentar el ahorro en el consumo eléctrico. Esta tecnología consigue desarrollar nuevas aplicaciones para aumentar el nivel de calidad y comodidad en la vivienda. A causa de sus funcionalidades, el usuario percibe una reducción considerable en el dinero a pagar de sus facturas mensuales.

Su nacimiento surgió de la necesidad por buscar una manera que apostase por el respeto hacia el medio ambiente y mitigar, de esta manera, el impacto que genera la huella de carbono que desprende la sobreexplotación de combustibles como el petróleo o materiales como los plásticos. Estos recursos desprenden partículas contaminantes que dañan por completo la salud del planeta.

Cómo funciona una bombilla LED

En este sentido, es importante definir el alumbrado LED como un diodo semiconductor que emite luz. Nació en el año 1927, pero no fue hasta los años sesenta que se empezó a comercializar y emplear, por ejemplo, en los diversos dispositivos electrónicos como los botones para indicar el color de encendido y apagado en los DVDs.

De este modo, lo que posibilita el LED es el cambio gradual de intensidad en la luz porque su rendimiento es más constante. Ya solo con tocarlas se nota que irradian menos calor que el resto, provocando que el nivel de consumo sea entre un 80% y un 90% menor que una bombilla tradicional.

De ahí que su inversión a largo plazo resulte tan eficaz, pues su vida media oscila entre los 10 años, lo que equivale a una emisión lumínica de unas 100.000 horas. Duran casi el doble que las incandescentes, cuya duración muere a las 5.000 horas. Esto se traduce en que el usuario, en consecuencia, gasta menos dinero en mantener las bombillas del hogar. Se pueden distinguir, así, de cuatro materiales que lo componen:

  • Un material semiconductor que emite un chip-reflector para armonizar el color de la luz, para regular su intensidad y que no sea de golpe.
  • Los postes conductores: ánodo y cátodo, que deja pasar este material semiconductor.
  • Un cable conductor que une los dos polos del material.
  • Una lente que protege el LED y así recubrir su emisión.

Ventajas de la iluminación LED

Dadas sus características, la eficiencia del LED se basa en su capacidad por transformar la energía eléctrica en lumínica, proporcionando así una menor capacidad de consumo de recursos que posibilitan el ahorro económico en las facturas, así como una energía más limpia y verde que aprovecha al máximo la energía que emplea para emitir luz. En consecuencia, el usuario puede experimentar una serie de factores que favorecen el crecimiento de una sociedad ecológica:

  • La vida útil de las bombillas LED deriva en la proporción de una cantidad de luz igual a las que emite el alumbrado incandescente, con la peculiaridad de que sus componentes consumen una menor cantidad de energía eléctrica que puede llegar a ser del 80%.
  • El ahorro de electricidad del que disfruta el consumidor puede llegar a ser entre 8 y 9 mayor que las tradicionales.
  • Poseen una gran versatilidad a la hora de adaptarse a las necesidades del hogar, pues se puede regular su intensidad, de tal manera que se puede emplear una luz más blanca por las noches para leer y otras más calurosas para las visitas.
  • A diferencia de las luces convencionales, la tecnología LED soporta temperaturas bajas de hasta -40 grados, un factor que favorece su instalación en cámaras frigoríficas.
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