Cómo construir senderos y caminos de pizarra sobre césped

Sendero pizarra

Debido al confinamiento domiciliario, las zonas al aire libre y los jardines se han puesto de moda y la gente está poniendo todas estas zonas a su gusto. Un jardín está realmente completo si cuenta con una red de caminos funcional y lógica que comunica las distintas áreas y facilita el paseo y la contemplación.

Cualquier camino o sendero debe contar con el atractivo suficiente para que no parezca un pegote, haciendo resaltar las plantas y demás elementos decorativos. Además, la construcción debe ser perfecta para que su vida útil sea lo más larga posible.

Caminos y senderos del jardín

La misión de un camino en un jardín no es otra que enlazar la casa, el porche o la calle con las zonas verdes, aunque también puede tener un objetivo totalmente decorativo. Todos los caminos de un jardín son importantes, pero no en la misma escala. No es lo mismo el camino principal que da a la calle que el que va de la piscina a la ducha. Dentro de los caminos de jardín destacan los senderos de pizarra.

Entre estos dos extremos hay una serie de viales de segundo y tercer orden:

  • El camino al huerto, amplio y cómodo para poder ir por él con maquinaria, herramientas o carretillas.
  • Un recoveco entre los arriates, necesariamente ancho para permitir el paso y posibilitar los trabajos.
  • O el caso citado de las huellas de losas irregulares que comunican entre sí otras áreas.

¿Cómo se construye un buen sendero de pizarra?

La primera tarea consiste en nivelar el suelo. No hay nada más lamentable que un camino de pizarra con altibajos que no siga las ondulaciones naturales del terreno, o que cuente con un lado más alto que otro. Por eso, antes de llevar a cabo su construcción, en caso de viales rústicos, hay que realizar una nivelación somera.

Cuando durante la construcción de un camino encontramos una zona con desnivel pronunciado, lo ideal será intercalar un escalón todas las veces que haga falta. Recuerda que para que resulten más cómodos, la altura de la contrahuella o parte vertical, no deberá exceder en ningún caso los 17 cm.

Según se trate de caminos sobre césped o tierra habrá que realizar el trabajo de una forma u otra.

En el primer caso, lo más frecuente es recurrir a los pasos enlosados sobre el suelo sin cimentación y con hierba en las llagas; sólo hay que ir asentando cada losa en vaciados (huecos) individuales y nivelarlas someramente.

Si es en tierra, realizaremos un cajeado o excavación general y lo rellenaremos con hormigón, sobre el que se colocarán los pavimentos pegados con cemento.

Es muy importante conseguir una base estable para nuestro camino de pizarra. Si no, el trabajo anterior será baldío.

Si cimentamos, debemos independizar tramos pequeños, colocando juntas de dilatación de madero o poliestireno, para evitar resquebrajamientos. En todos los casos, deberemos verificar con el nivel, que nunca se producirán charcos en el camino y que las aguas de riego y lluvia siempre se deslizarán hacia las partes más bajas o exteriores.

Hay que ser coherente y realizar los caminos y otras construcciones con materiales lo más parecidos posible, sobre todo en color y textura.

  • ¿El tejado es de pizarra? Podemos recurrir para los viales a las losas o placas de pizarra.
  • ¿Tejado rojo? Contamos con losas de arenisca marrón, casi roja.
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