España tiene una de las facturas de luz más caras de Europa

David Robinson, investigador del Oxford Institute for Energy Studies, presentó el 28 de abril de 2014 el informe “Análisis comparativo de los precios de la electricidad en la Unión Europea: una perspectiva española”.

El informe compara lo que pagaron, en cada país de la Unión Europea, los usuarios domésticos por la electricidad durante el primer semestre de 2013. Lo que sitúa a los clientes españoles en el sexto puesto, tras Dinamarca, Alemania, Chipre, Irlanda, e Italia.

También se desprende que los costes de generación, transporte, y distribución son de los más bajos del continente, y que alrededor del 31% (media de los países de la Unión Europea) de la factura se debe  a la “cuña gubernamental” compuesta por aspectos como las primas de régimen especial o las ayudas al carbón. Sin embargo, este concepto disminuye en las industrias pequeñas y medianas, quedando en el noveno y decimoséptimo puesto respectivamente.

El recibo eléctrico en nuestro país se encareció un 46% entre 2008 y 2012, según el informe del profesor Robinson. «En 2010, España gastó más que cualquier otro país de la UE por unidad de electricidad producida y consumida para apoyar a las energías renovables. Un precio de 20,61 euros/MWh en comparación con el nivel promedio de la UE de 6,85 euros/MWh».

Déficit de tarifa

El otro factor que señala el informe es el déficit de tarifa, equivalente al 5% de la factura que paga el pequeño consumidor. Y concluye que la reciente liberación del mercado energético español «tiene que producir una disminución del 25% en el precio de la energía para conseguir una reducción del 10% final en el consumidor doméstico».

Comparar tarifas de luz

A pesar de ser el país que tiene uno de los recibos de luz más caros de Europa, los consumidores deben utilizar este aspecto para buscar nuevas alternativas y que les supongan un ahorro en el importe a pagar todos los meses.

Una de las maneras más significativas de conseguir una rebaja en la factura de luz será utilizar un comparador de tarifas eléctricas, que le ayude no solo a buscar el precio más barato sino también a evitar condiciones abusivas, y que podrían ser inadecuadas para el propio usuario.