Distribuidora vs Comercializadora ¿Qué ocurre si me cambio de compañía de luz?

En unos tiempos en los que la factura de la luz no hace más que encarecerse cada trimestre que pasa por las actualizaciones del precio de la TUR, los usuarios se plantean buscar formas para reducir gastos fijos en el hogar.

Tras la liberización del mercado eléctrico en 2009, los usuarios podemos elegir la empresa con la que queremos tener nuestro contrato de electricidad.

Sin embargo, existe un miedo por desconocimiento a cambiar de comercializador ya que pensamos que nos puede afectar a nuestro suministro o en el caso de averías. Nos hemos encontrado casos en el que el usuario cree que si se cambia de compañía a una compañía distinta a la de distribuidora de la zona va a tener más problemas que “su vecino”, que la tiene con la comercializadora de la distribuidora. Esto no es así y os explicamos porqué.

Distribución y comercialización de la electricidad

En España, tras la liberización, se tratan de forma separada las comercializadoras de las distribuidoras.

En este sentido, las distribuidoras siguen teniendo su rol de distribuidora pero pierden en cierta medida la posibilidad de comercializar con la electricidad. Estas empresas pasan sólo a cobrar una parte en nuestra factura para el mantenimiento de la red eléctrica y sus estructuras, este concepto en nuestra factura son las llamadas tarifas de acceso.

Se crean entonces en el mercado eléctrico unos nuevos actores que son las comercializadoras de electricidad. Estas comercializadoras son las que han de acudir al mercado para comprar la electricidad para luego vender a los clientes finales haciéndoselas llegar por medio de las distribuidoras pagando las ya comentadas tarifas de acceso.

¿Por qué tras la liberización yo no sufrí ningún cambio?

Cuando las distribuidoras (Endesa, Iberdrola o Unión Fenosa por ejemplo) perdieron su capacidad de comercializar la energía con el usuario final, estas empresas crearon otra con el mismo nombre pero con gestión separada de la distribuidora para poder comercializar con electricidad al igual que el resto de empresas.

Los usuarios que en su día no hicieron ninguna gestión cuando se produjo la liberización, pasaron automáticamente a la comercializadora de último recurso de la distribuidora correspondiente con lo que aunque sea una empresa “diferente” la que me comercializa la electricidad, al trabajar bajo el mismo nombre tenemos la sensación de que nada cambió.

¿Y si me cambio de compañía?

En este caso, la empresa que nos haga llegar la electricidad a nuestras casas (la distribuidora) seguirá siendo la misma, con lo que la calidad de suministro y de mantenimiento de la red será exactamente la misma.

Lo único que habrá cambiado es quién compra la electricidad que consumo en el mercado para luego vendérmela a mí cuando la use utilizando los medios de la distribuidora con lo que a efectos prácticos tendremos el mismo suministro que teníamos pero con otras condiciones.

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