¿Cuánto cuesta el certificado energético de mi vivienda?

Desde que el certificado energético entró en vigor en junio ha generado muchas dudas al respecto, y quizás la que mayor incertidumbre sigue generando es la del precio. ¿Sabemos decir hoy día cuánto cuesta un certificado energético? La respuesta no es fácil, sobre todo si tenemos en cuenta que la ley no establece mínimos y es la libre oferta y demanda quien fija los precios. En este sentido, la libertad de tarifas es absoluta y tras seis meses en vigor podemos encontrarnos certificados desde 50 euros (aplicando descuentos de hasta el 70%) hasta 300. Ambas ofertas gozan del beneplácito de la normativa –al no establecer un precio base- y pese a que una rebaja generalizada de los precios no es mala si misma, el problema resulta si esa rebaja de tarifas va acompañada de prácticas cuanto menos sospechosas.

¿Cómo establecer el precio del certificado energético?

El certificado energético es un valor añadido para tu inmueble, que además de hacerlo más atractivo, te ayudará a ahorrar en calefacción, aire acondicionado y electricidad.

Pero, ¿cuál debe ser el precio del certificado energético? Al tratarse de tarifas libres, cada técnico cobrará lo que considere oportuno en función de sus costes y de sus expectativas de beneficio. Aquí el abanico de precios es tan variado que pareciera que no se ofrece lo mismo. Hay que tener en cuenta una serie de factores:

·      Tipo de inmueble: si se trata de un piso, una vivienda unifamiliar, un local o un edificio.

·      Metros cuadrados útiles. No es mismo trabajo el que conlleva certificar una superficie de 80metros cuadrados que de 200 metros cuadrados

·      Características del inmueble. Para poder calcular los datos de la vivienda se ha de medir, entre otros, la capacidad aislante de la envolvente térmica de la vivienda y los consumos de sus instalaciones térmicas.

¿Debemos fijarnos sólo en el precio a la hora de contratar el  certificado?

·      Lo primero que debe saber es que el certificado energético debe realizarlo un profesional cualificado. El contar con un certificado muy barato pero mal hecho terminará generando un coste mayor con el tiempo.

·      A la hora de barajar precios hay que tener en cuenta que el técnico ha de desplazarse al inmueble para tomar las medidas y realizar los cálculos necesarios que posteriormente analizará y trasladará al programa informático que emitirá la calificación energética del inmueble. Sólo el desplazamiento y el trabajo de campo en sí generan un coste poca veces valorado: el tiempo. Por lo tanto, desconfíe de quien le ofrece un certificado sin realizar la visita obligatoria –así lo recoge la Ley- porque probablemente la calificación que obtenga esté desvirtuada.

·      Debe contar también con el valor añadido de las recomendaciones que efectúa el técnico sobre cómo mejorar su inmueble y el pago que éste ha de hacer del seguro de responsabilidad civil –es obligatorio que el técnico cuente con ello-; son gastos que el técnico incluirá en sus honorarios.

·      Sobre el precio final del certificado también influye el registro en el organismo competente de cada Comunidad Autónoma. Este registro es obligatorio y sumará  en tanto en cuento hay administraciones que han establecido el cobro de tasas adicionales por efectuar el registro.  

·      Finalmente, asegúrese de que no le den gato por liebre. Es bastante común encontrar la venta de paquetes para certificar inmuebles a muy bajo coste o que garantizan la obtención de una letra A antes si quiera de conocer el tipo de inmueble. Esta práctica convierte el certificado en una mera trivialidad, desatando una guerra de precios a la baja entre los técnicos, quienes debido a la crisis, se ven obligados a aceptar ofertas de cualquier tipo, primando en ocasiones la cantidad de encargos por encima de la calidad.

En España todavía existe poca cultura de eficiencia energética lo que unido a la coyuntura económica hace que el certificado energético se vea más como un impuesto, lo que influye en el precio que el propietario está dispuesto a pagar por él.

Por eso se aconseja al propietario que pida varios presupuestos antes de tomar una decisión. No debe guiarse por el más barato, ni tampoco caer en el error de pensar que por pagar más dinero se asegurará un certificado energético correcto. Sin duda, podemos encontrar un certificado energético que equilibre un buen precio (económico) sin abaratar en calidad.

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