Cambiar de compañía de gas natural

Según el último informe  publicado por la Comisión Nacional de Energía a principios de 2012  el número de clientes de gas natural en España era de 7.278.500.

Y a últimos del pasado año 2012, según la CNE, cerca de 4.000 clientes sin derecho a tarifa de último recurso TUR, seguían aún siendo suministrados por un comercializador de último recurso.

¿Por qué  interesa cambiar de compañía? ¿Por qué es un derecho de los consumidores?

Porque el cambio de empresa comercializadora no afecta a la calidad y suministro de gas natural, que siempre lo hace una misma empresa, la distribuidora de tu zona. El cambio de compañía de gas es a mejor, a tener mejor precio y condiciones.

Este derecho de los consumidores a cambiar de compañía de gas no existía antes.

Hace años, en régimen de monopolio, las empresas distribuidoras distribuían y además contrataban y facturaban el suministro al consumidor. Ahora eso no es posible legalmente.

Ahora con la empresa que se contrata el gas natural es una empresa comercializadora. Estas comercializadoras compran la energía a las distribuidoras y nos la venden a los consumidores.

Este cambio surgió para posibilitar la libre competencia entre muchas empresas y hacer que las empresas ofertasen a los consumidores mejores precios y condiciones en relación con el suministro de gas natural.

Es fácil entender que para lograrlo había que separar “la actividad de distribución y transporte del gas” de” la actividad de comercializar”. 

Las empresas distribuidoras tenían y tienen el monopolio natural que supone tener la estructura de las redes de una zona del territorio. Digamos que las redes son las tuberías e instalaciones que recorren el territorio para llevar el gas natural desde su origen a todas las viviendas de una localidad o zona. 

Esa infraestructura de redes de transporte de gas es lógico que se haga una sola vez pues no tendría sentido económico una duplicidad de redes. 

Sin embargo, dar la exclusiva de suministro al cliente final a una sola empresa por el hecho de ser la distribuidora de esa zona, suponía un monopolio de venta de un producto que como es sabido es lo contrario a la libre y sana competencia entre varias empresas, que es lo que al final produce mejores precios y servicio para el consumidor final.

Para lograr lo anterior, se separó la actividad de distribución del gas de la actividad comercializadora del gas. El acceso a las instalaciones por parte de los agentes del mercado se hace realidad en condiciones objetivas, transparentes y no discriminatorias, a los comercializadores o clientes directos en mercado, que utilizan las redes de distribución para el suministro a sus clientes de mercado libre. Las empresas comercializadoras contratan con las distribuidoras y después venden a los consumidores.   

Por ello, en la actualidad en España hay multitud de empresas comercializadoras de gas natural, alrededor de 70 empresas que compiten entre sí en precio y ofertas.

Las empresas distribuidoras son pocas cubriendo respectivamente las diferentes zonas del territorio español donde llega el gas natural (Grupo Gas Natural Fenosa, Grupo EDP, Grupo Morgan Stanley, Grupo Endesa-Goldman Sachs, Gas Directo).

Cuando la actividad de suministro de gas por distribuidores fue suprimida el 1 de Julio de 2008, el día anterior 30 de Junio 3 millones de clientes de gas natural ya habían elegido suministro en el mercado libre pero aún permanecieron suministrados por las distribuidoras con tarifa regulada 3,8 millones de clientes . A estos clientes que no habían ejercido su derecho a elegir comercializadora se les pasó, como situación transitoria, a ser suministrados por la comercializadora de último recurso perteneciente al grupo empresarial de la empresa distribuidora.

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