Turismo tras la Covid-19

Turismo

El sector del turismo se enfrenta a una de sus crisis económicas más fuertes. Tras la expansión de la Covid-19, que obligó al decreto de Estado de alarma en España y al confinamiento de todos los ciudadanos, el cierre de fronteras imposibilitaba los viajes a nivel nacional e internacional. El impacto económico de estas secuelas se ve afectado por el medio, la incertidumbre y las medidas de higiene y sanitarias que tanto los turistas como los hoteles, museos y actividades de interior y exterior.

Los nueva normalidad obliga a establecer, por lo tanto, limitada por el aforo y primando las distancias sociales entre los viajeros. Esta pandemia, sin duda alguna, va a cambiar de raíz la manera de irse de vacaciones de las familias que disponen de un apartamento en zona costera o de los que aprovechan para recorrer el mundo en unos días, ya que no se van a encontrar con las mismas experiencias.

Es por esta razón que el Gobierno recomienda, en este sentido, que se practique el turismo nacional para evitar un posible rebrote de Coronavirus que no solo se puede originar de nuevo en España, sino en el país donde el turista se encuentre de viaje y se proceda, en consecuencia, al cierre de fronteras inmediato.

Para evitar este derroche de dinero que puede causar la venta de un billete con tan poca antelación, además del caos, las prisas y los disgustos que conllevan, lo mejor es seguir las indicaciones en la medida de lo posible de las autoridades sanitarias.

Todo parece indicar que se espera un considerable aumento de los viajes por el territorio nacional frente al internacional, puesto que algunos países todavía siguen en cuarentena, como es el caso de los países América Latina y, de hecho, la Unión Europea plantea restringir sus áreas en los países más afectados. Por lo tanto, la libre circulación tampoco se va a poder efectuar de manera normal.

Debido a la crisis económica que se ha generado durante el confinamiento, causando despidos y reducciones de jornada que han sufrido algunos trabajadores, el turismo por el territorio es la mejor opción para poder desconectar sin la necesidad de gastar grandes cantidades de dinero en ello. Se trata de una ventaja que tanto los viajes de solteros como de parejas o familias pueden sacar partido.

Esta oportunidad resulta positiva en dos sentidos: por un lado, se contribuye a reactivar la economía nacional al consumir en destinos que se encuentran en el territorio; por el otro, se dan a conocer lugares de la “España vaciada”, generando nuevas oportunidades de empleo y conociendo esos lugares que quedan cerca y a los que nunca se va por esa razón.

El turismo de proximidad que se espera para el mes de julio, en este sentido, tendrá que reajustar las medidas de higiene y seguridad en restaurantes, museos y hoteles. De hecho, estos últimos van a tener que prescindir de los viajes single, donde los huéspedes compartían habitaciones y baños. Esta forma de recorrer el mundo tenía muchos puntos positivos para el propio turista, ya que ahorraba dinero en alojamiento. Sin embargo, en el presente no se aconseja esta práctica ante la facilidad de transmisión del virus.

El turismo internacional, por su parte, va a estar muy limitado pese a que la era del post-confinamiento coincide con las vacaciones de verano, época en la que las playas se masifican y las aglomeraciones, sobre todo en las playa, se hacen evidentes.

Las aerolíneas, por su parte, debaten sobre la efectividad de las mascarillas sanitarias en los vuelos, ya que si tienen que dejar un asiento libre entre pasajeros, el billete puede llegar a triplicar su valor. Esta razón sirve de contrapeso para decantarse por el turismo nacional hasta que se llegue a un acuerdo que beneficie a la economía de todos.

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