Importancia del aislamiento y la ventilación tras la COVID-19

Ventana

Tras el confinamiento total de la población española debido a la expansión de la Covid-19, la ventilación de los hogares se ha convertido en una preocupación añadida al desconocer cómo realizarla de una manera óptima y sin ánimo de contagiarse por el virus. Si bien antes los espacios precisaban refrescarse para mejorar la calidad del aire. No obstante, la “nueva normalidad” manifiesta la necesidad de cambiar de hábitos para mejorar la salud y la higiene de todos los lugares, desde las casas hasta los negocios y comercios locales.

Sin duda alguna, las ventanas contribuyen a mantener los hogares de manera eficiente, al aprovechar todos los beneficios del Sol y el viento, dos energía renovables que sin duda alguna permiten un ahorro notorio en la factura eléctrica de la luz y la calefacción. No obstante, este ambiente saludable podría no beneficiar del todo en la transmisión del coronavirus, ya que deja pasar aire del exterior al interior.

Pese a que no existe una sólida evidencia científica de que esta pandemia pueda contagiarse por medio de las partículas que sobreviven suspendidas en el aire, durante mucho tiempo y a una larga distancia, lo cierto es que cuestiona la manera de airear el hogar.

Siguiendo con las recomendaciones de los expertos, para prevenir y actuar con prudencia, se recomienda reparar ventanas en el caso de que sufran algún tipo de rotura. Este factor no es la razón de que el virus se pueda colar desde el exterior, sino para mantener el ambiente más fresco en el momento en el que se enciendan los aparatos de aire acondicionado.

Los sistemas de climatización juegan un papel relevante para mantener una vivienda fresca, sobretodo en épocas veraniegas, por lo que se debe considerar la posibilidad de cambiar los hábitos para suministrar los recursos de manera adecuada.

En este sentido, es importante que si la ventilación de los edificios es centralizada se prolonguen los tiempos de operación, es decir, que se inicien y se apaguen los sistemas y equipos de aire un par de horas antes y después de lo que se hacía antes. Lo ideal sería que la vivienda se estuviese aclimatando las 24 horas del día, pero los problemas de salud que pueden generar los aires acondicionados, además del incremento de las facturas y el impacto medioambiental que generan, no suponen una solución de lo más acertada.

Por lo tanto, el aire del exterior hay que saber aprovecharlo al máximo. Cambiar ventanas en el caso de que sean pequeñas o no se encuentren en los lugares adecuados, puede ser una de las mayores inversiones para cualquier ocasión, ya que permite aprovechar al máximo las horas de luz natural y renovar el aire del exterior para la limpieza del aire.

La ventilación debe ser constante y realizarse todo el tiempo incluso si las personas no se encuentran dentro de un edificio. No se aconseja, sobretodo en los entornos laborales, que se recircule el aire, es decir, que se cierren las puertas con el aire acondicionado puesto en marcha. Es mejor que alguna ventana se abra para que escape ese aire y se vaya renovando todo el tiempo, ya que las partículas del virus pueden viajar a corta distancia y propagarse de manera muy rápida. Aquí también, por lo tanto, es importante mantener las distancias de seguridad y desinfectar en ciclos cortos todos los aparatos electrónicos y materiales que se tocan.

En el caso de presentar síntomas, de manera inmediata el usuario debe aislarse de los demás para prevenir los contagios en una habitación que permita una ventilación óptima para que el aire del exterior y el interior circule. Este proceso no contagia a los transeúntes, ya que el virus muere al poco tiempo. Eso sí, además de mantener la distancia de seguridad de dos metros con los habitantes de la vivienda, también se deben extremar las medidas de higiene y limpiar en cortos periodos diarios, sobretodo los baños.

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