Funcionamiento de un alquiler por temporadas y diferencias con un alquiler tradicional

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Una de las principales diferencias en cuanto a estos dos tipos de alquileres son los derechos del inquilino. El alquiler por temporadas se está poniendo de moda y, durante este artículo, vamos a ver todo lo necesario sobre el arrendamiento de temporada.

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¿Qué es el arrendamiento de temporada?

Según la ley, es un tipo de alquiler diferente al de vivienda, según el artículo 3.2 de la Ley de arrendamientos urbanos.

Según esta Ley, se consideran como tal los arrendamientos de fincas urbanas celebrados por temporada, sea ésta de verano o cualquier otra, y los celebrados para ejercerse en la finca una actividad industrial, comercial, artesanal, profesional, recreativa, asistencial, cultural o docente, cualquiera que sean las personas que los celebren.

Sin embargo, el arrendamiento de vivienda (tradicional), lo recoge el artículo 2 de esta Ley. En este caso, se considera como tal aquel arrendamiento que recae sobre una edificación habitable cuyo destino primordial sea satisfacer la necesidad permanente de vivienda del arrendatario.

Por tanto, la naturaleza del arrendamiento es la que nos va a determinar si estamos frente a un contrato de arrendamiento de temporada o de vivienda habitual.

Como hemos dicho al principio, una de las principales diferencias la encontramos en cuanto a los derechos del inquilino. En este sentido, el alquiler de vivienda dota de una mayor protección si es una vivienda que, si por ejemplo, es un local.

Al tratarse de un alquiler de vivienda, el artículo 6 de esta Ley afirma las estipulaciones que modifiquen en perjuicio del arrendatario o subarrendatario las normas de este título serán nulas.

Diferencias entre el arrendamiento de temporada y el de vivienda habitual

En un alquiler tradicional, el inquilino puede estar en el piso hasta cinco años. En una alquiler de temporada, tal y como se indica con el nombre, son duraciones menores, que se deberán estipular en el contrato.

En el caso de un alquiler tradicional el inquilino puede desistir del contrato en seis meses. Si es un alquiler de temporada, tienen que estar de acuerdo ambas partes y el inquilino no puede desistir del contrato.

En relación a la naturaleza del contrato, se debe saber bien qué se estipula en el contrato.

Es decir, aunque las partes hayan titulado el contrato con los términos «Arrendamiento de Temporada«, lo importante es analizar los pactos y lo que realmente han querido contratar. Es decir, si se estipula que es un alquiler de temporada, así será.

Y es que, en efecto, aunque el contrato tiene por objeto una edificación habitable que va a servir de vivienda a los arrendatarios, no se trata de satisfacer esa necesidad, sino de modo provisorio o transitorio y no permanente…

¿Cómo funciona un alquiler de temporada?

En primer lugar, para hacer un arrendamiento de temporada correctamente, lo más importante es que haya una causa real que justifique el régimen al que se someten, y que esta se manifieste expresamente en el contrato.

Una vez determinada la causa del contrato, y analizada la posibilidad o no de sujetar el contrato al régimen legal de los arrendamientos para uso distinto del de viviendo, se puede empezar a negociar los términos y condiciones del contrato.

La duración del contrato será la que se estipule entre ambas partes, sin que haya un máximo o un mínimo.

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