Ideas para fomentar la movilidad sostenible

Gracias al desarrollo tecnológico en materia de movilidad, a día de hoy tenemos la capacidad de trasladarnos de un punto a otro de forma fácil y rápida. Pero este gran signo del progreso de nuestras sociedades presenta grandes dilemas.

En la balanza de costes y beneficios siempre han primado los segundos pero, en la última década, empezamos a ser conscientes de que nuestro uso abusivo de los medios de transporte, tal y como lo hemos hecho hasta ahora, no nos va a salir gratis. Las consecuencias empiezan a ser más que evidentes: cambio climático, problemas para la salud derivados de la contaminación en las grandes ciudades, etc.

En este contexto un modelo eficiente y sostenible de movilidad se hace más que necesario. La movilidad sostenible, como se la ha llamado, se ha convertido en una responsabilidad de todos para cuidar de nuestro planeta, frenar o paliar los efectos del cambio climático y, sobre todo, para no contribuir a empeorar más la situación. Pero, además, para proteger nuestra salud y la de nuestras comunidades.
¿Quieres comenzar a moverte de forma sostenible? ¿Qué puedes hacer tú para entrar en este sistema? ¿Cómo puedes contribuir a proteger el medio ambiente en tus desplazamientos? Vamos a verlo a continuación.

Caminar

¿Sueles ir a comprar el pan en coche? ¿Podrías hacerlo sin él? Cambia pan por cine, hospital, trabajo, familia... y comienza así la reflexión. 
Con este sencillo ejemplo se pone en evidencia la dependencia que tenemos de los medios de transporte. De hecho, la ampliación de los núcleos urbanos hoy en día hace necesario el uso de los medios de transporte. 

Solemos dedicar 1 hora al día a trasladarnos, al igual que lo hacían nuestros antepasados hace cinco mil años. La diferencia es que ellos tenían en un radio cercano, a pie, todo aquello que necesitaban. A día de hoy muchos de nuestros básicos para el día a día se encuentran lejos de nuestro lugar de residencia.
¿Dónde está la clave? En un cambio de hábitos y de modelos de urbanización. Lo ideal sería residir en entornos que nos ofrezcan todos los servicios que necesitamos en un radio de no más de 5 km. Esto nos permitiría desplazarnos a pie a casi todos los sitios y dejar los medios de transporte para situaciones especiales.

Pero, como resulta evidente, en nuestro modelo de vida esta realidad no siempre es posible. En los siguientes puntos veremos que existen distintas alternativas para escoger siempre la opción más sostenible según nuestras necesidades de transporte.

Vehículos de movilidad personal sostenible

Cuando nuestras necesidades de desplazamientos se encuentran en un lugar relativamente próximo, pero al que tardaríamos demasiado en llegar a pie, podemos optar por vehículos sostenibles. Entre ellos encontramos la bicicleta, tanto la normal como la eléctrica, patines, patinetes, patinetes eléctricos, etc.
Si buscamos la opción más respetuosa con el medio ambiente, la más generalizada y que más comodidad nos ofrece es, sin duda, la bicicleta. 
La bicicleta es un medio de transporte que produce 0 emisiones y nos aporta un aire limpio y agradable. Además, nos ofrece grandes beneficios para nuestra salud “obligándonos” a hacer un poco de deporte.

Los carriles bicis son cada vez más frecuentes en los entornos urbanos (aunque aún queda mucho por hacer en este aspecto en nuestro país), así como los aparcamientos de bicicletas. En muchas ciudades europeas como Copenhague, Oslo, Estocolmo o Berlín, el uso de la bicicleta comienza a sustituir al del coche y otros vehículos contaminantes contribuyendo a desplazamientos más limpios, rápidos, seguros y agradables.

En nuestros grandes entornos urbanos las bicicletas y patinetes eléctricos empiezan poco a poco a conquistar las calles y son ya un servicio público ofrecido a los ciudadanos para que nadie tenga excusa para no utilizarlos.

Transporte público

La ciudad corta (aquella que nos ofrece todo lo que necesitamos a paso de peatón) no siempre es posible y el uso de vehículos a motor se hace inevitable. 
En estos supuestos, por orden de prioridad y sostenibilidad, la primera opción a tener en cuenta es siempre el transporte público. ¿Puedes llegar a ese lugar en autobús, metro, tranvía, etc.?

El transporte público es enormemente eficiente si lo enfrentamos, por ejemplo, al vehículo individual. Los transportes públicos concentran en el mismo desplazamiento a un gran número de personas, reduciendo así el impacto individual sobre el medio ambiente. 
Cabe destacar que cada vez es más frecuente que los ayuntamientos renueven su flota de vehículos por nuevos modelos eléctricos o con menor índice de contaminación, lo que reduce aún más la huella que genera cada viaje.

Otro gran beneficio del transporte público es la reducción del espacio consumido en la ciudad para los desplazamientos. Si todas las personas que hay dentro de un autobús estuvieran conduciendo su propio coche, ¿cuánto ocuparían en comparación?

De esta forma, las ciudades se desatascan y desahogan haciendo trayectos más rápidos y limpios y permitiendo crear entornos más verdes y adaptados a la movilidad sostenible.

Carpooling

El transporte público no siempre llega a todos sitios y en los últimos años ha surgido una alternativa que da un paso más en materia de sostenibilidad: el carpooling. 
Consiste en conectar personas que quieren realizar el mismo viaje para que compartan un único vehículo. Poniendo el mismo ejemplo que en el punto anterior, ¿cuánto ocuparían y contaminarían cinco personas solas en sus propios vehículos frente a un solo vehículo que transporta a esas cinco personas? La respuesta es más que evidente, compartir coche es un formato más sostenible.

El concepto de carpooling como tal no es una novedad, siempre se ha hecho autostop, pero las nuevas tecnologías le han dado una vuelta de rosca y lo han hecho aún más popular. 
Las apps para compartir vehículo permiten conectar a las personas y dar soluciones muy individualizadas para los viajes, sobre todo en zonas de baja densidad de población o periferias de las ciudades. No son la solución perfecta, pero sin duda es un paso a favor de un modelo de transporte más eficiente comparado con el modelo actual.

Y no olvidemos, más allá de los beneficios medioambientales, que este modelo de transporte favorece en gran medida las relaciones sociales y la conexión entre vecinos de una misma comunidad.

Vehículos híbridos y eléctricos

Cuando no nos queda más remedio que realizar transportes en nuestro vehículo individual, la opción más sostenible serán los modelos de vehículos híbridos y eléctricos. 
El mercado del automóvil está avanzando a pasos de gigante para poner en circulación productos que cumplan con las demandas medioambientales y sociales de la última década. Los vehículos híbridos y eléctricos ya son una realidad y poco a poco empiezan a sustituir a los diesel y gasolina.

Si aún no hemos hecho el cambio, es un buen momento para planteárselo. La legislación gubernamental es cada vez más dura y se priorizará en los próximos años los vehículos más respetuosos con beneficios y subvenciones. Muchas ciudades y centros urbanos están imponiendo medidas de restricción circulatoria para paliar los graves efectos de la contaminación. 

En la mayoría de los casos, los vehículos híbridos y eléctricos se libran de estas restricciones al quedar fuera de las causas de estas crisis. Con ellos podemos tener una conciencia más tranquila a la hora de transportarnos sin perder la comodidad que ofrece un vehículo individual.
Además, si lo ofrecemos para realizar carpooling, estaremos haciendo una doble contribución a una movilidad más sostenible.

Viajar más en tren

Y en último lugar, alejándonos del ámbito local, abordemos qué hacer ante los viajes de largas distancias. 
Después de haber leído todo el post hasta este punto seguramente ya tengas claro que la última opción será siempre el coche. Antes de escogerlo debemos optar por transportes comunitarios y dentro de ellos, siempre que sea posible, el tren.
El tren es el modelo de transporte más eficiente y menos contaminante. Puede transportar a un enorme número de personas a la vez con un coste ambiental muy pequeño. 

El tren y el tranvía utilizan la energía eléctrica para poder moverse, en lugar de los combustibles fósiles, reduciendo así en más de 20 puntos la contaminación generada por un vehículo individual. 
Sus compañeros el avión y el barco son dos de los modelos de transporte más contaminantes con efectos muy graves para la salud de nuestro planeta. ¿Quiere decir que no debemos viajar en barco o en avión? Si es posible, sí, debemos evitarlos, si no, intentar reducir al máximo los viajes en ellos o sustituirlos por el tren.
Viajar en tren, más allá de sus beneficios ambientales, ofrece una forma de viajar más calmada, que nos permite disfrutar del paisaje y de los compañeros de vagón. Por algo ha sido histórico protagonista de multitud de escenarios novelescos.
 
Un modelo de movilidad sostenible es posible y está en manos de todos. En algunas ocasiones requerirá cambios de hábitos individuales, en otras será necesario un esfuerzo comunitario y en muchos casos, cambios de modelos motivados por las instituciones. 
En cualquier caso, tú como ciudadano, después de haber leído este artículo, tienes la responsabilidad de priorizar en todo momento el modelo de transporte con menor impacto en el medio ambiente y en nuestra salud. Un futuro sostenible es posible, pero debemos ponernos en marcha ya para conseguirlo.

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