La estrategia correcta para mejorar y mantener el rendimiento energético

ISO

Esto se debe a que los enfoques tácticos que se basan ​​en proyectos no son tan efectivos como un enfoque sistemático. Los equipos de las instalaciones se deben considerar la gestión de la energía no como un objetivo a corto plazo, sino como uno a largo plazo con pasos lógicos hacia el éxito. Al invertir primero en las políticas y procesos correctos, las empresas esperan mejorar de manera continua el rendimiento en energía, recuperando exponencialmente la inversión.

Las tendencias recientes están habilitando el viaje

La mayor migración de energía conocida es la que está ocurriendo ahora mismo. Por ejemplo, el costo de las fuentes de energía renovable ha ido cayendo, lo que fomenta una mayor adopción por parte de los usuarios de energía. El objetivo se encuentra en que, para 2050, habrá un 62% más de demanda de energía de la que hay hoy, con la mayor demanda proveniente de los centros de datos, la energía solar será más barata que la energía basada en combustibles fósiles.

Para ayudar a aprovechar este tipo de energía cobra importancia el almacenamiento de energía así como las instalaciones e incluso microrredes residenciales.

Para ayudarnos a gestionar esta transición, la tecnología ha ido avanzando a un gran ritmo. El Internet de las cosas (IoT) y la digitalización ayudan a la conexión a más activos energéticos y dispositivos inteligentes en todos nuestros sistemas de distribución eléctrica.

La clave del éxito: ISO 50001

Con el claro retorno de la inversión, y con las tendencias en energía y tecnología que empujan al mundo en la dirección correcta, ¿qué necesitamos para conseguir los resultados que nos propongamos? Cada vez más empresas se dan cuenta de que una inversión estructurada y proactiva en la gestión de la energía proporciona mejores resultados que los enfoques ad hoc tradicionales del pasado.

Y una de esas inversiones es la adopción de la norma internacional ISO 50001 para sistemas de gestión de energía. Es un enfoque probado y sistemático para lograr una mejora continua al ayudar a una organización a:

  • Desarrollar una política de eficiencia energética
  • Establecer metas y objetivos
  • Comprender mejor los datos para tomar decisiones
  • Medir los resultados y revisar la efectividad
  • Mejorar continuamente

Dentro de este enfoque el rendimiento energético se mide en función de todos los factores relevantes, como la producción, la ocupación, el clima y otras condiciones externas.

Un enfoque estructurado como éste nos ayuda a mantener la gestión energética en la agenda corporativa, con una toma de decisiones centralizada. Ayuda a construir una cultura de conciencia energética y desarrolla competencias a largo plazo.

A la altura del desafío

Las empresas tienen que hacer frente a gran cantidad de desafíos al incluir un programa de gestión energética. Generalmente se establecen grandes objetivos relacionados con la sostenibilidad sin un plan que nos lleve a lograrlos. Esto nos puede desalentar al pensar que nunca llegaremos a conseguirlos. Además, las tareas que hay que llevar a cabo suelen ser complejas.

Por todo ello es importante seguir un enfoque estructurado con un sistema de gestión de energía reconocido. Ayuda a definir objetivos alcanzables y la información necesaria para respaldar cada iniciativa a largo plazo. Afortunadamente, las tecnologías de análisis y medición de energía han avanzado mucho en los últimos años, lo que hace que sea más simple y asequible apoyar una estrategia integral de gestión de la energía.

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