Almacenamiento energético

Almacenamiento

Los sistemas de almacenamiento energético industrial son una herramienta integral para las compañías de energía eléctrica, así como la mejor solución para garantizar un suministro eléctrico fiable a toda la población.

Desde 2018, cuando se alcanzó un máximo histórico, los sistemas de almacenamiento han ido aumentando hasta llegar a los 8 GWh y según la Estrategia de Almacenamiento Energético publicada en el último mes se prevé llegar a los 20 GWh en 2030.

Las instalaciones de almacenamiento de energía a gran escala necesitan de ayudas gubernamentales y un marco de mercado establecido. Si a esto le unimos el descenso en los costes de la tecnología asociada al almacenamiento y el auge en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos, tenemos el porqué del impulso del sector.

Tecnologías de almacenamiento

En la actualidad existen diferentes tecnologías de almacenamiento de energía, según la forma en que ésta es preservada:

  • Almacenamiento químico: como puede ser el caso del hidrógeno.
  • Almacenamiento electroquímico: ya sean baterías convencionales o baterías de flujo.
  • Almacenamiento eléctrico: la electricidad se almacena en forma de campos eléctricos o magnéticos.
  • Almacenamiento mecánico: se incluye el aire comprimido, aire líquido, los volantes de inercia o el hidrobombeo.
  • Almacenamiento térmico: como el almacenamiento en sales fundidas, muy usado en las centrales termosolares.
Almacenamiento
Tecnologías de almacenamiento de energía

Integración de las energías renovables

Los sistemas de almacenamiento de energía se posicionan a la cabeza de los sistemas de energía renovable, sobre todo si se quiere alcanzar el autoconsumo doméstico. Si bien ya conocemos las baterías de las instalaciones solares para vivienda, a nivel industrial tenemos varias parejas de energía renovable y almacenamiento:

  • Energía eólica y baterías/hidrógeno: se usan sobre todo baterías de Li-Ion, aunque también se pueden usar las de flujo. La opción con más futuro es la denominada power-to-gas, en la que se emplea el hidrógeno como almacenamiento.
  • Energía solar térmica y sales: hasta hoy, las sales más utilizadas son mezclas de sales líquidas de nitratos sódico y potásico.

Funcionamiento de batería solar

Como hemos comentado, este tipo de almacenamiento de energía es el más común en la actualidad, sobre todo ahora que está de moda el autoconsumo solar.

Las baterías solares consisten en una o más celdas electroquímicas que pueden transformar la energía química almacenada en energía eléctrica. Cada celda consta de un electrodo positivo y un electrodo negativo y electrolitos que permiten que los iones se muevan entre los electrodos, facilitando que la corriente fluya fuera de la batería para llevar a cabo su función.

Durante el día el panel solar fotovoltaico recibe la radiación solar y la convierte en electricidad que se suministra a la instalación. El excedente de energía de este consumo se almacena en la batería o baterías que forman parte de la propia instalación y que se usará durante la noche o durante los días de menos radiación solar.

La capacidad de una batería solar para acumular energía depende directamente de la velocidad de descarga de la misma: a mayor tiempo de descarga, mayor es la cantidad de energía que la batería solar será capaz de generar.

La capacidad de una batería se suele dimensionar según criterios como tipo de uso, consumo diario, días de autonomía o potencia máxima de la instalación, por ejemplo.

Existen diversos tipos de baterías solares, siendo las más utilizadas las siguientes:

  • Baterías Monobloque
  • Baterías Estacionarias
  • Baterías de Litio
Actualizado el