Desplazarse en bicicleta eléctrica, una de las soluciones para frenar la crisis del cambio climático

Los hábitos de consumo de la población se están transformando a favor del planeta. Cada vez es más frecuente apostar por una movilidad más verde y eléctrica, y de entre las opciones, la bicicleta eléctrica es la evidente protagonista.

Es un vehículo económico, fácil de usar y te mantiene activo físicamente. Por no hablar de que te evita pasar por esos desagradables momentos de atasco de circulación en las horas puntas. Las ciudades cada vez están más acondicionadas para su incorporación al tráfico urbano y lo mejor de todo, no contamina en absoluto. ¿Podría ser la bicicleta eléctrica una de las soluciones al inminente cambio climático?

2020, el año del boom de la bicicleta eléctrica

Elegir la bicicleta eléctrica como vehículo principal para el día a día es cada vez más frecuente entre los consumidores europeos. Según un estudio de Conebi (Confederación de la Industria de la Bicicleta Europea) estamos viviendo un auténtico boom de la bicicleta, con un aumento del 54% de las ventas en su versión eléctrica el pasado 2020.

Con la subida de demanda en el sector eléctrico, las empresas dedicadas al abastecimiento de este producto han aumentado significativamente. Existen opciones en el mercado con unas calidades excelentes a precios muy competitivos. Un buen ejemplo de ello es la marca de bicicletas eléctricas Biwbik. Una firma consolidada en nuestro país que ofrece modelos funcionales de gran calidad a precios muy asumibles. Como por ejemplo los modelos Valona y Malmo, cómodas, ligeras y con un diseño muy exclusivo. Ideales para moverte por la urbe.

¿Cuánto puedo llegar a reducir mis emisiones usando una bicicleta eléctrica?

La respuesta es sencilla. Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, un coche de gasolina de tamaño mediano emite de media unos 143 gramos de CO2 por kilómetro. Si pensamos en la cantidad de veces diarias en las que hacemos uso de un vehículo a motor de combustión y las multiplicamos por la cantidad de CO2 por kilómetro el resultado es abrumador. Y eso hablando en términos individuales, imaginemos la misma operación en una ciudad de al menos 100.000 habitantes. Sorprende pensar en la magnitud de las cifras, ¿verdad?

La realidad es que acciones tan cotidianas como acudir al trabajo, al colegio o a un punto de encuentro en los momentos de ocio pueden tener un coste cero para el planeta. Reducir nuestras emisiones cambiando la forma en la que nos movemos puede ser una de las grandes soluciones para frenar el cambio climático. Y esta opción cada vez es más accesible para el ciudadano medio.

Bueno para el planeta y también para tu bolsillo

El uso de bicis eléctricas no solo es beneficioso para mejorar la calidad del aire que respiramos si no que también es una buena forma de ahorrarnos un buen dinero. Estos vehículos no están considerados de motor, por lo que están exentos de pagar impuestos de circulación. Pero por supuesto, el mayor ahorro es el energético. Cambiar la manguera de la gasolinera por una batería y un cargador puede llegar a suponer un gran desahogo en nuestros gastos mensuales.

En los tiempos que corren es necesario buscar soluciones individuales y preguntarse cómo contribuir a que la situación mejore de cara a un futuro inmediato. Usar bicicletas eléctricas como medio de transporte principal puede suponer realmente un cambio notable para el medio ambiente y conseguirlo es cada vez más accesible para todos. Modificar nuestras costumbres en estas pequeñas acciones son la clave para que el día de mañana podamos disfrutar de una atmósfera limpia y un clima estable. Pasarnos al transporte eléctrico es formar parte de la solución.

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