10 interrogantes sobre el fútbol formativo

1. Mi hijo empieza destacar y le llama un equipo grande, ¿qué debo hacer? 

Si lo llaman es porque algo tiene. No hay duda. Pero ellos no lo llaman para ayudarle, ni para formarle. Es una llamada egoísta para que tu hijo forme parte de una serie de piezas de «usar y tirar» que les sirva para ascender como entidad, como entrenador, etc. No les interesa tu hijo sino lo que puede aportar.

No existe (te lo puedo confirmar con muchos ejemplos que he conocido de primera mano) ningún interés sobre la persona de tu hijo. De tal forma que en el momento en que encuentren un jugador  mejor, a tu hijo lo descartarán. Les da igual que vivas lejos, que tenga que perder la tarde para desplazarse, que tenga tan solo 7 años. Quieren tener lo mejor y todo lo demás no importa.

La familia está por delante. ¿Para eso vas a destrozar una familia con traslados increíbles? ¿Y las presiones, comportamientos desaconsejabas, gritos, etc.? ¿Es eso lo que quieres para tu hijo y para tu familia? Deja que el fútbol sea lo que hasta ahora ha sido para vosotros, una forma de divertirse practicando un deporte colectivo donde puede aprender muchas cosas buenas con tu apoyo y cercanía.

2. ¿Qué hacemos con los jugadores que no rinden tanto? 

Hemos de darnos cuenta de que cada jugador es diferente y por lo tanto no podemos enseñarles de la misma forma. Es un error valorar a los jugadores que tienes con un único criterio de capacidad. No podemos pensar que aquellos jugadores que no cumplen con estos criterios son menos capaces. 

Se comete una gran injusticia al privarles de la ayuda que precisan, simplemente porque no tienen el perfil que se pide para jugar al fútbol.

3. ¿Qué hago cuando es el Barça el que llama a la puerta? 

¿Cuándo hay que cambiar de equipo?

  • Cuando vemos que el jugador  ya no puede progresar más
  • Cuando encontramos un lugar dónde vemos que va a mejorar (no porque juegue en una categoría superior sino porque los entrenamientos, los entrenadores y el ambiente del club va a suponer un mayor desarrollo de mi hijo)

4. ¿Quién debe decidir el cambio de equipo, nuestro hijo o nosotros? 

No lo pueden decidir todo. Parece atractivo lo que se dice. Aún así, la teoría de la permisividad admite que a los niños no se les debe permitir decidir en todo y algunas veces la respuesta es “no”. Hay cosas que son indiscutibles y tu decides.

No podemos dejar que elija porque elegir sea bueno, sin conocimiento de causa. Por tanto , lo primero que me has de preguntarte es: 

  1. ¿Tiene mi hijo la experiencia suficiente con el asunto que va a elegir para escoger una en concreto?
  2. ¿Es capaz de valorar las consecuencias que tienen sus decisiones sobre los demás?

5. ¿Puede ser que me esté dejando llevar por la competición deportiva olvidando que debe ser formativa? 

Cambio de enfoque. Los responsables del mundo del deporte tienen en sus manos la posibilidad de cambiar el enfoque excesivamente profesional que se da al deporte formativo y que tanto daño hace. Por ejemplo, las federaciones territoriales, cuyo trabajo se basa en organizar la competición deportiva de los miles y miles de niños que practican deporte, deberían revisar el planteamiento y funcionamiento de sus entidades para conseguir una competición más formativa. Un buen número de sus líderes vienen del mundo profesional y aplican, por desconocimiento, los mismos conceptos para las categorías no profesionales, con el daño que genera.

6. ¿Son compatibles la competición y la formación o debo elegir entre una de ellas? 

Formar buscando la victoria. Los adultos no podemos cambiar el juego eliminando su norma más elemental con el objetivo de ayudarles en su formación. Todo lo contrario, lo que el educador debe aprovechar es el atractivo de este juego para formar, buscando la victoria. ¿Se entiende la diferencia esencial que proponemos?
 

Deberíamos formularnos otra pregunta muy distinta: ¿cómo vemos el fútbol formativo los adultos? Y en este sentido ya estoy más de acuerdo con Wein. Llegamos a la esencia del problema:
 

“El mandamiento deportivo de que lo importante es participar y jugar, hace tiempo que fue arrojado a la basura en la mayoría de los clubes de fútbol por técnicos que utilizan a sus jóvenes discípulos exclusivamente como plataforma para su ascenso social y profesional.”

7. ¿Es bueno cambiarlo de equipo para que juegue en una categoría más alta o le dejo en la que está? 

Cuidado con las categorías altas. Yo no aconsejo las categorías demasiado altas porque se han convertido en todo menos en lo que debe ser la formación de un jugador. Allí van los equipos a ganar como sea y todo vale: gritos de los entrenadores, protestas a los árbitros, pérdidas de tiempo que lo único que hacen es robarles el fútbol a los niños, trampas, etc. 

Mantenerse en el mismo club es una ventaja. Alberto el año que viene será un alevín de primer año y es un motivo más para no aconsejarle categorías altas. Puede jugar en una segunda división perfectamente y, si puede ser, en el mismo club ya que él esta bien ahí y supongo que es el club más cercano a casa. Eso interesa ya que los traslados largos matan a la familia y al niño y no es conveniente ya que debe tener tiempo para estudiar y para hacer otras actividades que no sea el fútbol. Pero eso sí, con un entrenador que le ayude a rendir al máximo.

8. ¿Quién será el entrenador de mi hijo? ¿Puedo fiarme de que lo hará bien?

Una vez has escogido la entidad donde va a jugar tu hijo, debes depositar toda tu confianza en el entrenador que va a dirigir el equipo. El entrenador es el máximo responsable deportivo de un equipo y su papel consiste en tomar decisiones y velar para que el funcionamiento del equipo marche correctamente. Debe intentar sacar el máximo rendimiento a cada uno de sus jugadores en los entrenamientos y en los partidos.

9. ¿A qué edad debo llevar al fútbol a mi hijo? ¿Cuál es la edad de oro del aprendizaje en el fútbol? 

El periodo de máximo aprendizaje. Comenzó un interesante dialogo entre los participantes a dicha reunión donde se llegó a poner en duda cuál es el periodo de máximo aprendizaje de la técnica en los niños. Es decir, en qué periodo los niños aprenden mucho más rápido la técnica del fútbol. Estuvimos investigando y dimos con respuestas más o menos parecidas y por fin pudimos deducir que entre los 7 y los 12 años es el periodo más eficaz para aprender la técnica de cualquier deporte. Antes de los 7, es posible pero no aprendes tan rápido como en estas edades. Después de los 12, ya llego tarde y lo que un niño de 10 años tarda en conseguirlo, uno de 15 emplea el doble de tiempo en aprenderlo.

10. A la hora de escoger el club de mi hijo ¿en qué aspectos he de fijarme para no equivocarme?

Expectativas puestas en los alumnos y en los entrenadores. Lo que se busca en la escuela de fútbol es ayudar al alumno a ser mejor jugador y mejor persona. Para conseguirlo es necesario un equipo de entrenadores de calidad que realmente estén por encima de los resultados y se preocupen de cada uno de sus jugadores para sacarles el máximo rendimiento posible con exigencia y a la vez con cariño. Con paciencia y a la vez con ambición. Debe trabajarse con un plan preciso y de forma profesional. Los profesores deben seguir un programa de enseñanza donde se incluye la parte técnica, táctica, física y los valores del deportista. No existe la improvisación.
 

Si te interesa el tema y las preguntas que planteo, puedes acceder de forma gratuita a mi e-book: “¿Cómo puedo ayudar a mi hijo deportista?”

Pedro Marcet

www.solofutbolformativo.org 

@Pedro Marcet