Cambio de bañera por ducha

Plato ducha

Si estás pensando en cambiar la ducha por una bañera, es importante tener en cuenta los diferentes modelos y tipos que mejor se puedan adaptar a las necesidades y preferencias del hogar. Por este motivo, en este artículo te contamos las razones por las que se debería producir el cambio y las múltiples ventajas que gana la vivienda.

Los 4 tipos de ahorro de la ducha frente a la bañera

A largo plazo, el cambio de bañera por ducha produce un mayor beneficio al bolsillo, y como la variedad en el mercado es amplia, el usuario dispone de modelos que se ajustan tanto a la estética y diseño del baño como a las funcionalidades que se deseen obtener. En este sentido, el ahorro que se establece comporta cuatro vertientes:

  • Ahorro en agua, se estima que con una bañera se derrochan alrededor de 150 litros más, lo que equivaldría a unas 8 duchas.
  • Ahorro en energía, ya que, en consecuencia de este último párrafo, el usuario reduce la cantidad y, por lo tanto, se tiene que calentar menos agua para el uso en el baño.
  • En consecuencia, también se realiza un ahorro de dinero considerable tanto en calefacción, al tener que calentar menos agua, y en cantidad de suministro empleado, a precisar menos litros.
  • Al mismo tiempo, se ahorra espacio en el cuarto de baño, y se dispone de más sitio para ocuparlo en otras necesidades.

Ventajas de las duchas

Pero realmente, para decantarse por una ducha, lo ideal es tener una idea clara de los aspectos positivos así como los beneficios que se ganan frente a las bañeras.

En primer lugar, el nivel de peligrosidad por los resbalones se reduce, ya que el espacio, al ser más pequeño y menos profundo, es ideal para que tanto las personas mayores como los más pequeños de la casa no tengan problema alguno. Por lo tanto, se disminuyen los accidentes domésticos.

De este modo, su accesibilidad es mayor, al contar con un espacio que permite, incluso, sentarse con una silla especial para facilitar la labor del aseado en personas que precisan atención o que prefieren comodidad. No es necesario disponer de una bañera para disfrutar de un baño relajante. Y, sobre todo, aumenta la sensación de seguridad en las personas con alguna minusvalía, con movilidad reducida o con silla de ruedas.

Al reducirse también del espacio, una de las ventajas que más aprecian los usuarios corresponde a la sensación de amplitud que ganan para colgar percheros para las toallas, disponer de cajones para guardar el papel higiénico, el maquillaje o las planchas del pelo. Así, el hecho de disponer de un cuarto en el que se puede incorporar más almacenamiento y distribuir los objetos a lo largo de la habitación supone un detalle que marca la diferencia.

En consecuencia, las duchas son un instrumento muy práctico, al igual que su reforma. Consta de una sencilla instalación y económica que se adapta al bolsillo de una familia media. Su ejecución es rápida y tarda muy pocos días se puede disfrutar de su montaje en la vivienda.

Por supuesto, debido a sus características, la anatomía curvada de las bañeras incomoda las labores de limpieza y eso, a largo plazo, puede arrastrar restos de cal y suciedad. La simplicidad de una ducha permite que se pueda limpiar de manera rápida, sin dedicar mucho tiempo y de una sola pasada.

Y ya no solo su interior, sino que también contribuye a que el exterior, el cuarto de baño en general, se pueda limpiar de manera cómoda, al ganar más espacio y, en consecuencia, mayor movilidad en el espacio.

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