"No lo he cargado nunca"
Mucha gente propietaria de un vehículo de este tipo admite que nunca lo ha cargado. Esto se debe, generalmente, a que no tienen punto de recarga en su vivienda o empresa.
Esto supone una doble moral debido a que están contaminando más que si llevaran un coche de combustión convencional, principalmente porque con los híbridos enchufables desplazan más peso (por las baterías) y expulsan más emisiones.
Recordamos en este sentido, que un híbrido enchufable puede pesar hasta 400 kilos más que un coche convencional de tamaño y potencia similar.
Cambio en la situación
Los fabricantes conocedores de que mucha gente usa de esta manera los coches acaban de idear una solución que puede acabar con estas contradicciones. Y la solución no es otra que una luz azul en el retrovisor que indica si el vehículo en cuestión está funcionando en combustión o en eléctrico.
De esta manera, si la luz azul está encendida, cualquier persona (ya sea autoridad o resto de ciudadanos) sabrá a distancia que este coche está circulando en modo 100% cero emisiones.
Por el contrario, si está apagada, se podrá conocer que ese mismo coche ha gastado toda la energía de las baterías y, por lo tanto, está circulando en modo combustión, lo que podría implicar, incluso, algún tipo de sanción.
Esto a su vez, permitirá que la Policía, por ejemplo, pueda impedir o incluso sancionar a aquellos usuarios que quieran acceder al centro de las ciudades o a las zonas restringidas cuando la luz azul esté apagada.
De esta manera, bastará con que las autoridades miren a la zona del retrovisor para saber si el coche en cuestión tiene o no tiene energía en sus baterías. Así, en el caso de que el coche tenga la luz azul encendida podrá acceder a la zona restringida y lo contrario si el usuario ha gastado toda la energía.