Una flota de taxis eléctricos automatizados podría aportar beneficios medioambientales y energéticos a las ciudades

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Investigadores del Laboratorio de Berkeley y de la Universidad de California en Berkeley desarrollaron un modelo para analizar los viajes en taxi realizados por vehículos eléctricos automatizados compartidos en Manhattan.

Puede que sea sólo cuestión de tiempo que los habitantes de las ciudades puedan llamar a un taxi autónomo, por lo que los investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (Berkeley Lab) del Departamento de Energía y de la Universidad de Berkeley decidieron analizar el coste, la energía y las implicaciones medioambientales de una flota de vehículos eléctricos autodirigidos que operaran en Manhattan.

Utilizando los modelos que construyeron y los datos de más de 10 millones de viajes en taxi en la ciudad de Nueva York, descubrieron que los vehículos eléctricos automatizados compartidos, podrían hacer el trabajo a un coste menor -en un orden de magnitud- que los taxis actuales, reduciendo al mismo tiempo las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de energía. Además, descubrieron que la "ansiedad por la autonomía" de las baterías es discutible, porque los coches más pequeños con una menor autonomía de la batería eran suficientes para completar los viajes, aunque se necesitarian más estaciones de carga.

Su estudio, "Cost, Energy, and Environmental Impact of Automated Electric Taxi Fleets in Manhattan", se publicó recientemente en la revista Environmental Science & Technology. El autor correspondiente es Gordon Bauer, del Grupo de Energía y Recursos de la UC Berkeley, y los coautores son Jeffery Greenblatt y Brian Gerke, del Laboratorio de Berkeley.

"El sector de los vehículos eléctricos se centra en el mercado de los coches personales, intentando que la autonomía sea lo más amplia posible", afirma Greenblatt. "El estándar ahora es de 200 millas. Sospechamos que no se necesita tanta para los taxis. Encontramos muchos momentos durante el día en los que una parte de los taxis podía salir a recargar, aunque fuera por unos minutos. Esto reduce en gran medida la necesidad de tener una gran batería y, por tanto, disminuye el coste. Depende de tener una red de recarga bastante densa".

El estudio también estimó que una flota de estos taxis que tomará energía de la red eléctrica actual de las ciudades, reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero en un 73% y el consumo de energía en un 58%, en comparación con una flota de vehículos convencionales con motor de gasolina.

Algunos aeropuertos del mundo como el Aeropuerto de Cancún ha implementado en algunos de sus taxis coches eléctricos, sin llegar a ser autónomos, hasta ahora no hay una medida para ver los beneficios reales, pero es un gran avance para la electrificación del transporte, sobre todo en zonas turísticas del mundo.

Todavía existen muchos obstáculos para una mayor utilización en el transporte comercial de vehículos eléctricos personales, como su elevado coste y su limitada autonomía. En el caso de vehículos compartidos son más adecuados para entornos urbanos densos: "No estamos diciendo que estos vehículos compartidos sean lo más adecuado para los viajes por carretera, pero para la gran mayoría de los viajes urbanos, la gente conduce distancias cortas", dijo Greenblatt.

"Durante mucho tiempo, el transporte personal parecía el problema más difícil de resolver", dijo Gerke. "Ahora, de repente, parece que hay un camino obvio para conseguirlo, que es la electrificación de los vehículos junto con el cambio en la forma de desplazarse, pasando de la propiedad de vehículos privados a enfoques compartidos". Los enfoques compartidos están empezando a funcionar en las zonas urbanas".

Al igual que el cambio en la eficiencia de la iluminación y de la rapidez con la que el mercado pasó de las bombillas incandescentes a las LED. Cuando un producto es mejor y, en general, más barato la gente lo adopta muy rápido. Quizás durante esta década se produzca una transformación similar en el sector del transporte: ocurrirá más rápido de lo que todos pensamos.

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