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Los beneficios de la movilidad sostenible

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Aparte de ser un elemento fundamental en la lucha contra el cambio climático, la movilidad sostenible no solo contribuye a la mejora de la calidad de vida en general, sino que reporta una serie de beneficios en distintos ámbitos, como el medioambiental, el de la salud y el económico, entre otros.

Pero, ¿cuáles son las principales ventajas de la movilidad sostenible? Estas son algunas de sus grandes bondades:

No genera gases de efecto invernadero

La movilidad sostenible supone uno de los mayores frenos al cambio climático. Siempre que el transporte esté basado en fuentes renovables de energía o hidrógeno verde, generará cero emisiones.

Esto tiene dos consecuencias más que favorables: por un lado, no contamina y ayuda a disminuir los niveles de polución existentes, y por el otro, no hace uso de combustibles fósiles, por lo que evita que se sigan explotando yacimientos de petróleo, carbón y gas natural.

Todo esto se está haciendo realidad a medida que los coches eléctricos, los autobuses de hidrógeno y una legión cada vez mayor de vehículos de movilidad personal (VMP) recargables se incorporan a nuestras vías urbanas.

Fomenta la salud pública

Si se deja de contaminar y mejora la calidad del aire, estaríamos previniendo las 7 millones de muertes que se producen cada año en el mundo por enfermedades respiratorias según Naciones Unidas.

Pero además de eso, el fomento del uso de la bicicleta convencional, especialmente en los desplazamientos diarios dentro de las ciudades, promueve la actividad física, esencial para combatir el sedentarismo, bajar el colesterol y reducir la incidencia de las enfermedades cardiovasculares.

Genera empleo

Pese a que el vehículo eléctrico sigue siendo aún demasiado caro, la adopción de este tipo de transporte está creando nuevos puestos de trabajo -y además, muy cualificados-, a la vez que se van abaratando los precios. Según el Fondo Monetario Internacional, los vehículos eléctricos podrían suponer el 90% del parque automovilístico de los países más desarrollados para 2040.

Y es que son muchos los gobiernos que ya están empezando a poner fecha de caducidad al uso de la gasolina y gasoil en el transporte, lo que impulsará todavía más el coche eléctrico.

Abarata el transporte

La utilización tanto del transporte público sostenible como de los vehículos de tipo unipersonal resulta mucho más económica y supone un gran ahorro en los desplazamientos.

Además, con la adquisición de un coche eléctrico se deja de gastar dinero en unos carburantes cada vez más caros. Y a la larga, la inversión quedará más que amortizada.

Permite el acceso privilegiado a las zonas centro

Es sabido que los vehículos eléctricos recargables tienen prevalencia sobre los de motor para acceder a la zona centro de muchas ciudades. Ahí pueden contar con más facilidades para aparcar, ya sea por haber menos o por disfrutar de importantes rebajas en los aparcamientos privados. ¡E incluso beneficiarse de alguna que otra recarga gratuita!

También, la mayoría de los vehículos unipersonales, como la bici eléctrica, los patinetes eléctricos, los monociclos, etc. son plegables y fácilmente transportables a mano una vez terminado el trayecto.

Aun así, si no se dispone ni de coche eléctrico ni de vehículo de movilidad personal, el transporte público (autobús, tranvía, metro) te lleva al mismo centro de la ciudad, evitando los atascos y la falta de aparcamiento.

Reduce el ruido ambiental

Los distintos vehículos eléctricos apenas generan ruido. Esto es decisivo para bajar el nivel de decibelios que soportan las ciudades debido al intenso tráfico. Cuando los primeros sean mayoría, podremos disfrutar de entornos urbanos silenciosos y más amigables para dormir mejor y vivir con menos estrés.

Actualizado el