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Facebook Marketplace es un verdadero desastre (y qué podemos hacer para que la experiencia sea menos insegura)

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Si bien Mercadolibre se ha transformado en una plataforma importante de comercio electrónico, su espacio para la venta de productos usados o que queremos renovar no es tan conveniente en cuanto dinero queda para el vendedor, por lo que la plataforma de Meta es la opción que va quedando

¿Cómo nos cuidamos para evitar problemas en este sistema?

A inicios de este año y en el espíritu de Mari Kondo, comencé a juntar distintas cosas que estaban guardadas en cajas, pero que servían para la venta a precios bajos para que tuvieran una venta relativamente rápida.

Con todos los beneficios que tiene Mercadolibre como plataforma, su giro se ha dado a la venta de productos nuevos por parte de pymes y su robusto sistema de bodegas en regiones.

Para quienes quieran vender algo usado o de menor valor, los gastos por comisión y de envío gratis quitan mucho al dinero final que podríamos recibir por nuestro producto.

Ahí es donde nos metemos al salvaje mundo de Facebook Marketplace.

Este espacio surge como una forma posterior del sistema de grupos, los cuales lejos de ser espacios sociales, se transformaron en espacios de compraventa (y algunas funas).

Pero el algoritmo cambió a muchos de estos exitosos espacios, en donde la cantidad de usuarios supera fácilmente las 50.000 personas según la comuna, a uno centralizado en la compra y venta de servicios, con un chat específico y sistema para colocar fotografías e información relevante (y en algunos países para recibir pagos dentro de la plataforma).

¿Qué podemos hacer para sacarle provecho a la plataforma y no pasar malos ratos (o peor, ser estafado)

Ser claro con la información

La platforma de Marketplace ofrece algunos espacios bastante claros para compartir nuestro producto, con fotografías, una descripción breve y en que estado se encuentra, además del precio que esperamos recibir.

En ella también debemos ser bien claros con el estado real del producto, que problemas tiene o si queremos permutarlo por algo (hablaremos de eso más adelante).

En ese sentido hay que ser honestos con el valor y el estado de lo que vendemos, para evitar mayores problemas, pero también no ofrecer cosas que están más para el vertedero que para la venta online.

Lo mismo para productos mal llamados nuevos. Los eufemismos como «uso adulto» o «se abrió solo para probar y luego se guardó», no son válidos como nuevos.

Ser cordial en la comunicación y entregar ofertas serias

No vamos a generalizar, pero en general el cliente potencial que vamos a encontrar en Facebook Marketplace es «el pero cliente posible»(tm).

En ella nos preguntarán por permutas (aunque hayamos dejado en claro que no permutamos), ofertas de hasta 50% de productos que ya están rebajados y hasta envíos a la casa (gratis por supuesto).

Aquí debemos ser honestos, pero firmes. Explicar el estado real de nuestro producto y por qué estamos pidiendo ese valor por él, además de rechazar ofertas que no parecen o incluso llegar a algún compromiso sobre el precio y las condiciones de entrega.

Para eso el chat de Marketplace permite marcar a la persona como potencial comprador con tags como «Marcar como pagado» o «Envío pendiente», lo que nos permite filtrar entre la serie de chats y preguntas de «si está disponible» nuestro producto.

Además la opción de «reportar» es muy útil para cuando recibimos acoso de algún tipo en nuestros mensajes o incluso en ventas para personas que no se presentan, hacen ofertas irrisorias o derechamente intentan estafar.

Por el amor de Dios, no entreguen su número de teléfono

Una de las ventajas de Marketplace en comparación a los grupos de compraventa regulares, es que permite clasificar los chats como una carpeta aparte, en donde tenemos todo el espacio de clasificar y responder dudas sobre las preguntas.

Como una forma de seguridad digital, es importante que las conversaciones se realicen a través de la plataforma para que existe un seguimiento.

En Chile estamos pésimamente acostumbrados a entregar el Rut y el Teléfono (para el WhatsApp) a la primera, lo que por un lado nos hace perder el seguimiento de la venta, entregar nuestro número a una persona desconocida y exponernos a diversos tipos de estafas.

Si el potencial cliente insiste en pedir el teléfono o «vender por fuera», bloqueén y sigan de largo.

Las permutas como último recurso

Miren, a todos nos gusta una oferta. La dopamina fluye como agua cuando conseguimos a un producto con un descuento gracias a nuestra mentalidad de tiburón y capacidad sobrehumana de negociar, pero muchas veces esos ofertones son verdaderos unicornios.

Lo siguiente es la permuta, lo que tiene muchos más riesgos. Es incluso mejor recibir menos dinero del esperado, pero plata al fin y al cabo, que un producto que en el 90% de las veces no está en el mejor de los estados.

Algo a lo que debemos negarnos absolutamente es a la permuta de celulares o tablets. Primero, porque muchas de ellas pueden ser bloqueadas remotamente si no se han dejado formateadas de fábrica o en el peor de los casos son equipos robados, lo que significa traer un problema a nuestro hogar.

El autocuidado en las entregas y seguir nuestros instintos

Es muy importante que en la medida de lo posible y si son productos pequeños, los vendamos en un lugar público y en donde circule gente (frente a una plaza, afuera de un mall, etc), ya para envíos de cosas un poco más grandes existen servicios de Uber que entregan paquetes dentro del radio urbano, pero si son cosas de valor, derechamente es Mercadolbre el sitio y no Facebook Marketplace.

Lo mismo en saber cuándo terminar una venta o salir de un lugar si es que nuestro sexto sentido nos avisa.

Desde gente que quiere juntarse en lugares sospechosos, hasta personas que piden pagar un porcentaje del valor «y pagar la mitad en la entrega», a los que «quieren ir a la casa a revisar el producto» pero son ambiguos si quieren comprarlo o derechamente los que inventan que necesitan «las claves de la cuenta rut» para asegurar un pago. Con todo eso y más, hay que correr.

Todavía recuerdo cuando una persona insistía que un celular usado y borrado de fábrica necesitaba mi clave de Google, con toda mi información personal y tarjetas adentro, para poder comprarlo. Obviamente la venta terminó en ese momento y la persona está bloqueada y denunciada.

Facebook Marketplace es una herramienta que pese a lo «particular» de sus clientes, que tiene mucho alcance para vender y comprar cosas a precios atractivos, pero siempre que pongamos el cuidado por delante y sepamos el estado real de los productos.

Al final, la idea es obtener algunos recursos ( o un buen servicio) y no ser presa de los inescrupulosos de siempre.

Actualizado el